Zaatari. Una tormenta invernal magnificó la miseria que decenas de miles de sirios viven tras huir de la guerra civil que experimenta su país y convirtió un campo de refugiados en un pantano fangoso donde fuertes vientos derribaron tiendas de campaña y expuso a los residentes desplazados a temperaturas bajo cero.

Algunos frustrados refugiados de uno de los campamentos en Zaatari, donde habitan alrededor de 50,000, atacaron a los trabajadores de ayuda con palos y piedras después de que las carpas se derrumbaran debido a vientos de 60 kph, indicó Ghazi Sarhan, portavoz de la organización benéfica que ayuda a Jordania a mantener el campamento. La policía anunció que siete trabajadores jordanos resultaron heridos.

Después de tres días de lluvia, el agua fangosa abrumó las tiendas que albergan a los refugiados, incluidos mujeres embarazadas y lactantes.

Algunos refugiados que no quisieron salir de sus tiendas utilizaron cubetas para sacar el agua, mientras que otros construyeron muros de barro para tratar de mantenerse secos.

Las condiciones en el campamento de Zaatari eran peores de las que se viven en Siria , afirmó un refugiado.

La mayoría de los residentes en Zaatari son niños menores de 18 años y mujeres. Ellos son algunos de los más de 280,000 sirios que huyeron a Jordania desde que el levantamiento en contra del presidente Bashar al-Assad estalló en marzo del 2011. A medida que la lucha se ha incrementado en las últimas semanas, el número de desplazados ha aumentado.

Cerca de medio millón de sirios han huido a países como Turquía y Líbano para escapar de la guerra civil que ha matado a aproximadamente 60,000 personas en casi dos años. El clima en todo el Medio Oriente también ha hecho que las condiciones de los refugiados en esos países sean miserables.