Buenos Aires. El cambio de época en la política argentina puede dar un vuelco en el futuro judicial de la exmandataria Cristina Kirchner, ahora vicepresidenta electa, quien enfrenta ocho causas de supuesta corrupción que ella atribuye a una persecución política.

A Kirchner, de 66 años, le quedan ocho procesamientos, la mayoría por acusaciones de contrataciones irregulares y cohecho pasivo. Dos causas por lavado de dinero y enriquecimiento ilícito (Hotesur y Los Sauces), que implican también a sus hijos Máximo y Florencia, tendrán un juicio unificado.

Otros dos procesamientos son por la venta de “dólar futuro”, que ella defiende como una medida de política monetaria, y por encubrimiento a raíz de la firma de un memorando con Irán en la causa que investiga el atentado en el centro judío AMIA, que causó 85 muertos en 1994 .

Dos jueces, Claudio Bonadio y Julián Ercolini, concentran todas las causas. Aunque se ha ordenado su prisión preventiva en cinco procesos, el Congreso rechaza debatir la suspensión de sus fueros parlamentarios mientras no sea condenada.

Juicios tendrán que salir adelante

A partir del 10 de diciembre, cuando asuma como vicepresidenta, sería necesario un juicio político en el Parlamento para detenerla.

“Los juicios van a tener que seguir adelante, no sé si rápido o despacio, salvo que se emita una ley de amnistía o un indulto”, dijo el abogado constitucionalista Gregorio Badeni.

Este lunes se reanuda el único juicio oral en marcha, en el que está acusada de irregularidades en la concesión de obras viales en la patagónica provincia de Santa Cruz, bastión histórico de los Kirchner.

¿El próximo presidente indultará a la próxima vicepresidenta?