Miles de obreros, maestros y estudiantes exigieron el sábado el retorno inmediato y sin condiciones del derrocado ex presidente Manuel Zelaya durante manifestaciones realizadas en la capital y otras ciudades de Honduras para conmemorar el Día del Trabajo.

Los manifestantes demandaron al gobierno del presidente Porfirio Lobo convocar a una asamblea constituyente para reformar la ley fundamental del país.

Zelaya fue depuesto por militares el 28 de junio de 2009 precisamente por proponer una asamblea constituyente, lo que impide la Constitución de 1982.

``Constituyente, Constituyente'', coreaban los manifestantes.

También pidieron a Lobo destituir al fiscal general Luis Rubí y al presidente de la Corte Suprema Jorge Rivera, a los que responsabilizaron por la salida del poder de Zelaya.

Una marcha recorrió unos cinco kilómetros desde la Universidad Pedagógica Nacional hasta el aeropuerto internacional Toncontín de Tegucigalpa, encabezada por la esposa del Zelaya, Xiomara Castro. Las otras se efectuaron en San Pedro Sula, La Ceiba, Puerto Cortés, El Progreso, Tela y Olanchito, al norte; Juticalpa y Danlí, al este; Santa Rosa de Copán, al oeste, y Choluteca, al sur del país.

Las movilizaciones fueron convocadas por el Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP), fundado por partidarios de Zelaya tras el golpe de Estado.

Castro arengó a sus seguidores con un megáfono y los instó a respaldar a su marido.

``Urge Mel (diminutivo familiar de Zelaya), Urge Mel, Viene Mel'', dijo repetidamente la mujer, que aseguró desconocer al gobierno de Lobo.

En su intento por convocar a una asamblea constituyente Zelaya se enfrentó a la Corte Suprema de Justicia, la fiscalía, la procuraduría general y al Congreso, que rechazaron su iniciativa.

Luego de su expulsión a Costa Rica, Zelaya regresó a Tegucigalpa y se refugió en la embajada brasileña, donde permaneció más de cuatro meses. Lobo le otorgó un salvoconducto al asumir la presidencia y Zelaya partió a República Dominicana, donde aún permanece.

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