Washington.- John Kelly es el candidato de Donald Trump para mantener la seguridad nacional al interior de los Estados Unidos. Su nombramiento debe ser ratificado por el Senado de ese país y hoy compareció ante el mismo.

En su alocución, Kelly, un general retirado y catalogado de duro perfil, refirió que el muro fronterizo con México que planteó el magnate en su campaña hacia la Casa Blanca no será suficiente para detener la inmigración ilegal hacia Estados Unidos, por lo que ese país deberá buscar acuerdos con otros países, incluso con Perú, para mejorar la seguridad de los ciudadanos estadounidenses.

Una "barrera física por sí sola no sería suficiente", platicó John Kelly, de 66 años, al Senado. Y afirmó que el uso de tecnología de vigilancia sería una "parte importante" de la solución fronteriza.

John Kelly fue propuesto por Trump para dirigir el Departamento de Seguridad Interior (DSH). El general planteó que Estados Unidos necesita una "mayor asociación" con países en América Latina para mantener la seguridad en su frontera sur.

"La defensa de la frontera sur empieza 1,500 millas al sur, asociándonos con grandes países como Perú", para cooperar en la lucha contra las drogas, dijo John Kelly, uno de los tres generales en el futuro gabinete de Trump.

"Podríamos tener mejores asociaciones", afirmó Kelly, quien entre 2012 y 2016 dirigió al Comando Sur, la dependencia del ejército estadounidense encargada de América Latina.

Kelly también señaló que al cortar la demanda interna de narcóticos hacia Estados Unidos se estaría ayudando a México y América Central a reducir "los terribles niveles de violencia" provocada por los choques entre traficantes, y que ha empujado a miles de personas, incluyendo niños solos, a migrar clandestinamente hacia el norte.

Su propuesta, que también incluye colaboración con los gobiernos centroamericanos para mejorar sus fuerzas del orden, es similar a un plan del presidente Barack Obama para generar oportunidades económicas en esos países y frenar la inmigración descontrolada.

"La mayoría de ellos no vienen por otro propósito que tener oportunidades económicas y escapar de la violencia", dijo.

Lanzada por Obama y los presidentes de Honduras, El Salvador y Guatemala, la Alianza para la Prosperidad contempla un aporte de 750 millones de dólares entre 2015 y 2019 para generar oportunidades económicas y disminuir la violencia.

John Kelly aseguró además que no ha estado involucrado en ayudar al presidente electo Donald Trump y a su equipo a desarrollar su política de inmigración, pero agregó que cree que el gobierno de Trump no se enfocaría en los inmigrantes jóvenes que viven en Estados Unidos sin permiso y que ahora están protegidos contra la deportación.

"Supondría que esta categoría podría no ser de la más alta prioridad para extracción", señaló.

Kelly dijo que si es confirmado al cargo, "la ley me guiará" en materia de inmigración.

Pero señaló además que el departamento tiene activos limitados para ejecutar la ley, lo que hace improbable colocar en la parte alta de la lista de deportación a personas respetuosas de las leyes.

Con información de agencias.