El Congreso de EEUU aprobó este viernes una ley que autoriza un nuevo paquete de sanciones contra Rusia y un aumento de la ayuda militar, incluidas armas letales, para Ucrania.

Sin embargo, el suministro de armas reclamado por Kiev y bajo responsabilidad del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, sigue sin concretarse.

El mandatario, quien se opone a esa idea, sólo ha autorizado el suministro de armas no letales como radares antimorteros, gafas de visión nocturna o chalecos antibalas.

Sin embargo, la ley autoriza a Washington a fortalecer la ayuda militar para Ucrania, especialmente en la entrega de municiones antitanque, drones de vigilancia y equipos de comunicación.

El texto fue adoptado el jueves por unanimidad en el Senado y en la Cámara de Representantes. Por razones técnicas debió volver al Senado este viernes, donde fue aprobado por consenso, y luego enviado al presidente Obama para su promulgación.

La ley fue modificada 'in extremis' y ya no se refiere a Ucrania, Moldavia y Georgia como "aliados clave no miembros de la OTAN", contrario a versiones anteriores, debido a la oposición de la Casa Blanca. De acuerdo con el ejecutivo estadounidense, ese estatus privilegiado no aportaría a Kiev nada de lo que el país ya no gozara.

Esa designación, de la que sólo gozan Afganistán y Japón, facilita la cooperación militar y la transferencia de armamento.

La nueva ley del Congreso impondrá también sanciones contra empresas de la industria militar rusa (fabricantes o vendedores de armas) que envíen artículos de defensa a Siria, Ucrania, Georgia o Moldavia sin el consentimiento de los gobiernos de esos países, según expresa el documento.

En el sector energético, la ley autoriza sanciones especialmente duras contra el gigante grupo de gas ruso Gazprom si llegara a restringir el suministro de gas a Ucrania o a otros miembros de la OTAN.

Las eventuales sanciones incluirían la cancelación de visas y la exclusión del sistema financiero estadounidense para toda entidad extranjera que tenga actividades encubiertas.

Rusia está sometida a sanciones sin precedentes de Europa y Estados Unidos desde la anexión de la península de Crimea y su presunto respaldo a los separatistas prorrusos del este de Ucrania.

Moscú impuso, por su parte, un embargo a la mayoría de productos alimentarios provenientes de los países que sancionan a su país. Estas importaciones cubrían hasta un tercio del consumo de productos como el pescado, el cerdo y frutas y verduras.

El país sufre en los últimos meses fugas masivas de capitales, estimadas por el banco central en 128,000 millones de dólares, y un hundimiento del rublo, que perdió más de una cuarta parte de su valor frente al euro desde el primero de noviembre.