Kabul. Fuertes combates se desataron en la provincia sureña de Helmand, luego de que tropas afganas, dispersas debido a ataques talibanes en otras regiones, y debilitadas por problemas internos, trataran de replegar una ofensiva insurgente que amenazó con invadir una de las áreas de mayor importancia estratégica del país.

Funcionarios de seguridad afganos reconocieron que luchaban para recuperar el control de Sangin, un importante distrito de Helmand con abundantes cultivos de amapola, que ha alternado entre el control de los talibanes y el gobierno durante años y fue la zona principal de los despliegues de combate intensivo por parte de las fuerzas británicas y luego por los Marines estadounidenses entre el 2006 y el 2010. Pero los funcionarios insistieron en que en breve prevalecería el dominio gubernamental, con los refuerzos de las fuerzas especiales afganas y las tropas británicas.

Helmand absolutamente no caerá en el control de los talibanes , aseguró el general de brigada Dawlat Waziri, de acuerdo con un portavoz de alto nivel del Ministerio de Defensa afgano.

Podemos confirmar que ha habido bajas y puede haber algunos problemas tácticos, pero estamos infligiendo fuertes daños a los talibanes y el área pronto será recuperada , manifestó.

La tensa situación en Helmand, una vasta provincia desértica en la frontera con Pakistán, que produce gran parte del opio y la heroína del mundo, pone de relieve los crecientes problemas que han afectado a las fuerzas de seguridad afganas en su intento de vencer a los ágiles combatientes talibanes además de la nueva amenaza que representan los bien armados y financiados insurgentes del Estado Islámico sin el apoyo aéreo de Estados Unidos y las fuerzas de combate de la OTAN, que se retiraron hace un año.

Varios analistas afirman que el ejército nacional y la policía a menudo no han logrado coordinar sus esfuerzos en el campo de batalla y que la baja moral y la falta de cobertura aérea extranjera para las fuerzas de tierra ha dado lugar a un aumento de las deserciones desde la retirada de la OTAN. Los talibanes, por su parte, han incrementado sus ataques en los últimos meses, logrando capturar la ciudad norteña de Kunduz durante dos semanas y sitiando el aeropuerto de Kandahar durante 26 horas, dejando 50 muertos.