Un día después de que casi dos centenares de naciones aprobaron el histórico primer acuerdo universal para librar al planeta de los combustibles fósiles y desacelerar el calentamiento global, los participantes empezaron a sopesar el domingo lo que costará llevarlo a cabo.

Seis años después del fracaso de Copenhague, 195 países lograron ponerse de acuerdo en la conferencia del clima de París (COP21) para detener el alza de la temperatura del planeta muy por debajo de los 2° C y ayudar económicamente a los países más vulnerables al calentamiento global.

Sin embargo, la noticia más ambigua es que este documento, por su propia naturaleza, depende de los sectores clave de la sociedad para responder y ayudar a asegurarse de que sus objetivos se realicen. Países, empresas y particulares de todo el planeta tendrán que hacer las cosas correctas. Y es demasiado pronto para decir exactamente cómo van a hacerlo.

Es más, incluso si todo el mundo juega con las reglas, las normas y los objetivos establecidos por el acuerdo de París pueden no ser suficientes para evitar los efectos catastróficos del cambio climático. La ciencia sugiere que los efectos ya están puestos en marcha el deshielo de los glaciares, la liberación de grandes cantidades de dióxido de carbono y podrían desencadenar impactos considerables que este nuevo acuerdo sería incapaz de evitar.

Pero esas dudas no deben opacar la magnitud de lo que ya se logró, por lo que hay razones para la esperanza.

Lo más importante es el sector energético. Hemos visto incluso antes de este acuerdo un fuerte crecimiento en las cuotas de energías renovables en todo el mundo, desde EU a Alemania y China. Hemos visto que la industria del carbón comienza a tropezar, con un aumento del gas natural. Es decir, las tendencias ya se están apuntando hacia la dirección a las que se quiere dirigir el acuerdo de París.

Sin embargo, una evolución dentro del sector privado es crucial, porque a pesar de todo el poderoso lenguaje del nuevo acuerdo climático, las naciones no están obligadas de inmediato a hacer nada más de lo que está contenido en sus compromisos climáticos ya firmados. Además como ya lo declaraban a menudo estas promesas aún no son compatibles con el objetivo de limitar temperatura mundial por debajo de los 2° C y de proseguir los esfuerzos para la ambiciosa meta de los 1.5° C por encima de los niveles preindustriales.

De acuerdo con el documento, no hay ninguna sanción contra los países que incumplan sus objetivos sobre emisiones. Sin embargo, el acuerdo prevé normas de transparencia que contribuirán a alentar a los países a que cumplan sus compromisos. Éste fue uno de los puntos más difíciles de concertar, porque China solicitaba compromisos obligatorios más flexibles para las naciones en desarrollo.

De acuerdo con el pacto, todos los países deben informar sobre sus emisiones y sus acciones para reducirlas. Sin embargo, prevé cierta flexibilidad para los países en desarrollo que la necesiten .

Por ello también, según el acuerdo, los países ricos deben mantener su asistencia financiera a las naciones pobres para que éstas reduzcan sus emisiones y se adapten al cambio climático.

Otro objetivo más impreciso es que, en algún momento en la segunda mitad del siglo, las emisiones de gases de efecto invernadero causadas por los seres humanos que incluyen metano y otros gases, como también anhídrido carbónico no excedan la cantidad que absorbe la naturaleza. El ciclo de carbono en la Tierra, que es complejo y variable, debe volver a equilibrarse.

En la práctica, eso significa que el mundo no debe emitir prácticamente ningún gas contaminante para el 2070 para lograr el primer objetivo, o para el 2050, para concretar el más ambicioso.

Casi todas las naciones acordaron planes de acción individuales de reducir o al menos desacelerar el crecimiento de la contaminación de carbono en la próxima década más o menos. Las naciones más ricas, como Estados Unidos, Japón y Europa, prometieron concretar las reducciones inmediatamente. Los países en desarrollo que dicen necesitar los combustibles fósiles para salir de la pobreza prometieron reducir la tasa de crecimiento por ahora, para cortarla después.

China, el mayor contaminante con carbón, deberá hacer los cortes más profundos. Pero desde 1870, Estados Unidos es responsable por 18% de la contaminación mundial por carbón, en comparación con 13% de China. En total, para que el mundo logre su nuevo objetivo, las emisiones mundiales de anhídrido carbónico deberán llegar al tope para el 2030, quizás antes, para después declinar prácticamente a cero, dijeron los expertos. Sin ningún esfuerzo por limitar el calentamiento global, la temperatura mundial aumentaría 3.5° C para el 2011, según Clima Interactivo.

Aún queda mucho trabajo por hacer , reiteró la jefa del gobierno alemán, Angela Merkel, mientras que el presidente estadounidense, Barack Obama, estimó que el acuerdo no resuelve el problema, pero establece el marco sostenible que el mundo necesita para resolver la crisis climática .

Las ONG, por su parte, reconocieron el avance del acuerdo, pero no lo consideraron un éxito rotundo, sobre todo teniendo en cuenta que su primera revisión obligatoria será en el 2025. La rueda de la acción gira lentamente, pero en París, giró. El texto coloca a las energías fósiles entre los malos de la historia , dijo el director de Greenpeace, Kumi Naidoo.

Por su parte, Amigos de la Tierra lo calificó de farsa , ya que a través de compromisos parciales y tácticas intimidatorias, los países ricos forzaron un mal acuerdo . (Con información de agencias).

Puntos clave sobre el acuerdo histórico de París

  • PLAN A LARGO PLAZO: el acuerdo se ha fijado como objetivo de largo plazo garantizar que el calentamiento global se mantenga muy por debajo de los 2° C y en alguna fecha después del 2050, las emisiones causadas por el hombre deben ser reducidas a niveles que los bosques y océanos puedan absorber, según el acuerdo.
  • OBJETIVOS SOBRE LAS EMISIONES: a fin de alcanzar el objetivo de largo plazo, los países acordaron fijarse cada cinco años metas nacionales para la reducción de gases de efecto invernadero. Por lo pronto, en lo que llega el 2020, sólo se espera de los países en desarrollo que controlen el aumento de sus emisiones mientras prosperan sus economías.
  • SIN SANCIONES: no hay sanciones contra los países que incumplan sus objetivos sobre emisiones. De acuerdo con el pacto, todos los países deben informar sobre sus emisiones y sus acciones para reducirlas.
  • FINANCIAMIENTO: según el acuerdo, los países ricos deben mantener su asistencia financiera a las naciones pobres para que éstas reduzcan sus emisiones y se adapten al cambio climático. El acuerdo no prevé cantidades específicas. Sin embargo, las naciones ricas habían comprometido de antemano un financiamiento contra el cambio climático por 100,000 millones de dólares en los próximos años hasta el 2020.