Los candidatos de las primarias socialistas se midieron por primera vez en un debate televisivo para tratar de luchar contra el pesimismo y movilizar a una izquierda desencantada y con pocas posibilidades de alcanzar la segunda vuelta de las presidenciales, según las encuestas.

Tras la impopular gestión del presidente François Hollande, que renunció a un segundo mandato debido a su nula popularidad, todas las encuestas vaticinan una debacle histórica para la izquierda francesa en los comicios presidenciales.

El candidato mejor situado, el exprimer ministro de Hollande, Manuel Valls, defendió la gestión y dijo que está orgulloso de haber servido a los franceses en un periodo muy complicado .

Valls, que lanzó su campaña tras el abandono de Hollande y que esperaba obtener fácilmente la nominación de su partido haciendo valer su experiencia como primer ministro, no ha logrado catapultar su campaña. Sus últimos mítines congregaron apenas a pocos cientos de personas.

El exministro de Economía, Arnaud Montebourg dijo que el verdadero enemigo es el fatalismo .

Pero Montebourg, que salió del gobierno en agosto del 2014 tras criticar el viraje a la derecha de Hollande, dijo que la actual administración es difícil de defender .

El aspirante socialista designado tendrá que competir además por el voto del electorado de izquierda con el líder de la ultraizquierda, Jean-Luc Mélenchon, apoyado por los comunistas y el exministro estrella de Hollande, Emmanuel Macron, que rompió filas con los socialistas.

Los socialistas esperan que entre 1.5 y 2 millones de votantes participen en las primarias.