Un análisis de 225 casos de terrorismo dentro de Estados Unidos, desde el 11 de septiembre del 2001, llegó a la conclusión de que la mayoría de la colección de registros telefónicos hechos por parte de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por su sigla en inglés) no ha tenido un impacto apreciable en la prevención de actos de terrorismo .

En la mayoría de los casos, la aplicación tradicional de la ley y los métodos de investigación siempre rindieron las pruebas para iniciar los casos, de acuerdo con el estudio realizado por New America Foundation, un grupo sin fines de lucro con sede en Washington.

El estudio corrobora las conclusiones de un grupo de revisión nombrado por la Casa Blanca, que dijo el mes pasado que el programa de lucha en contra del terrorismo de la NSA no era esencial para la prevención de ataques y que gran parte de las pruebas que entregó podrían fácilmente haber sido obtenidas de manera oportuna con mandatos judiciales convencionales .

En su programa, la NSA acumula los metadatos -los registros de los números telefónicos marcados, duración de las llamadas, así como hora y fecha- de prácticamente todos los estadounidenses. Los analistas pueden buscar entre estos datos sólo si sospechan razonablemente de que un número está vinculado con un grupo terrorista. El contenido de las llamadas no es almacenado.

El nuevo estudio se presenta al tiempo que el presidente de EU, Barack Obama, delibera sobre el futuro del programa de recolección masivo de la NSA. Desde que se dio a conocer en junio, el programa ha provocado un intenso debate sobre su legalidad, utilidad e impacto sobre la privacidad.

Altos funcionarios del gobierno han defendido el programa como una herramienta que complementa a otras en la construcción de una imagen más completa de un posible complot o red terroristas. Además, aseguran que ha sido valioso para desestimar los rumores de atentados y determinar que las posibles amenazas en contra de Estados Unidos son inexistentes. El director de Inteligencia Nacional, James Clapper Jr la llama la métrica de la tranquilidad .

En un artículo de opinión publicado después de la publicación del informe del panel de revisión, Michael Morell, ex Director interino de la CIA y miembro del grupo, expuso que el programa debe ser exitoso al menos una vez para probarse como invaluable .

Los investigadores de New America Foundation encontraron que el programa aportó pruebas para iniciar un solo caso en contra de alguien: la participación de un taxista de San Diego, Basaaly Moalin, condenado por enviar dinero a un grupo terrorista en Somalia. Tres cómplices también fueron condenados. Los casos no presentaron una clara amenaza de ataque en contra de Estados Unidos.

El problema general de los funcionarios antiterroristas de Estados Unidos no es que necesiten vastas cantidades de información provenientes de los programas de vigilancia masivos, sino que no entienden lo suficiente ni comparten la información derivada de la aplicación tradicional de la ley y técnicas de inteligencia que ya poseen , menciona el informe, cuyo autor principal es Peter Bergen, director del Programa Nacional de Seguridad de la fundación y un experto en terrorismo.