Base Naval de la Bahía de Guantánamo, Cuba. Cuando este sábado los estadounidenses honren a los casi 3,000 muertos en el vigésimo aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001, sobrevolará la sombra de Jalid Sheij Mohamed, el cerebro de esos ataques que aún no ha sido juzgado.

Mohamed, quien se jactó en los interrogatorios haber diseñado y gestionado el plan del 11-S, permanece desde hace 15 años en una celda de alta seguridad de la base naval estadounidense en la bahía de Guantánamo, Cuba.

Mientras, los esfuerzos de un tribunal militar de guerra para responsabilizarlo por los atentados avanza a los tumbos, pues el caso está atascado en si la tortura a la que fue sometido por la CIA puede hacer inadmisibles sus confesiones.

Tras la muerte del líder de Al Qaeda, Osama bin Laden, Mohamed es la figura más repudiada que guarda relación con los ataques.

Mohamed trabajó para el gobierno de Catar a principios de los años 90 y al parecer se vio inspirado para actuar por un sobrino, Ramzi Yousef, quien hizo explotar la bomba en el World Trade Center de Nueva York en 1993.

Después de los atentados, Mohamed fue capturado en Rawalpindi, Pakistán, en marzo de 2003 y llevado por la CIA a un lugar secreto en Polonia para ser interrogado.

Durante cuatro semanas, fue sometido a 183 sumergimientos en el agua, privación del sueño, golpes repetidos contra una pared y "rehidratación rectal" (enemas).