En la noche de la toma de posesión del presidente Trump, Sebastian Gorka asistió a los eventos de celebración vestido con una chamarra negra de cuello alto. A la altura del pecho, portaba un escudo de armas húngaro en homenaje a su padre que torturado por los comunistas. Junto al escudo, una distinción civil del ejército de Estados Unidos.

Durante años, Gorka había trabajado en la periferia de Washington, justo en el extremo más lejano de la zona política de la ciudad dominada por edificios emblemáticos de las instituciones del país que fueron dominadas ideológicamente por demócratas y republicanos.

Gorka fue editor de la sección de seguridad nacional del portal de noticias Breitbart. Ahora, ocupa un puesto de alto nivel en la Casa Blanca e influye con sus ideas controvertidas especialmente sobre del Islam al presidente Trump. En particular, lo asesora en materias de terrorismo y seguridad nacional.

En aquella noche festiva del 20 de enero, en medio de los aplausos, música y confeti, Gorka tomó el micrófono y habló sobre una posible guerra entre civilizaciones. Todo ha cambiado , dijo. En particular, sus palabras se enfocaron a detallar la distopía preferida por Trump: terrorismo islámico radical .

Para Gorka y sus aliados, esas palabras son algo más que una descripción del enemigo. Sobre todo, señalan una ruptura radical con el enfoque que republicanos y demócratas tuvieron en los últimos 16 años en la lucha contra el terrorismo. Para Gorka, la amenaza terrorista tiene sus raíces en el Islam y el Corán predispone a algunos musulmanes a involucrarse en el terrorismo.

Gorka cree que las agencias de inteligencia desconocen el tema del radicalismo , dice Cindy Storer exanalista de la CIA.

Ahora, Gorka trabaja en la Casa Blanca, su jefe: Steve Bannon.