Nairobi. Las Naciones Unidas han estado lidiando con tantas acusaciones de abuso sexual, en donde se involucran a sus fuerzas de paz que el secretario general del organismo, Ban Ki Moon, los llamó recientemente como un cáncer en nuestro sistema .

Ahora, los funcionarios están lidiando con lo que parece ser un escándalo fresco. Investigadores descubrieron este mes que al menos cuatro soldados de paz de la ONU en la República Centroafricana supuestamente pagaron cerca de 50 centavos de dólar a niñas a cambio de sexo.

El caso es el último escándalo en torno a la misión de la ONU en la República de África Central, cuyos empleados han sido acusados de otros 22 incidentes de supuesto abuso sexual o explotación sexual en los últimos 14 meses. Las acusaciones más recientes vienen a raíz de los esfuerzos de Ban Ki Moon para poner en práctica una política de tolerancia cero para esos delitos.

Mientras las Naciones Unidas mantienen nueve operaciones de mantenimiento de la paz en África, empleando a más de 100,000 personas en el continente, los abusos amenazan con erosionar la legitimidad de la organización.

Otros casos de delitos sexuales se han dado a conocer en Malí, Sudán del Sur, Liberia y la República Democrática del Congo, en los últimos años.

La misión de la República Centroafricana, donde se enviaron tropas y civiles de la ONU en el 2014, para ayudar a poner fin a una guerra civil y apoyar un gobierno en ciernes, se destaca por su historial de abuso y explotación sexual.

Las acusaciones más recientes implican al menos a cuatro cascos azules que son acusados de pagar a niñas de al menos 13 años para tener sexo en un campamento para los desplazados internos al lado del aeropuerto internacional de Bangui.

El sitio conocido como campamento M’Poko es el hogar de 20,000 personas, en su mayoría cristianos. Es una vasta aglomeración de tiendas blancas que rodean viejos aviones desechados a sólo yardas de la pista del aeropuerto.