El abogado corporativo juega un papel fundamental en la transformación digital que se vive hoy día. Dicha transformación se traduce en responder a los cambios que han traído las nuevas tecnologías en nuestra sociedad, para implementarlas y utilizarlas a favor de los objetivos de las personas y las organizaciones.

Uno de los elementos clave de la transformación digital es la posibilidad de utilizar la inteligencia artificial (IA) para potencializar la inteligencia humana, lo que trae mejoras en todos los sentidos, ampliando como nunca nuestras posibilidades de acción. Como ejemplos de esto, vemos como la IA puede ayudarnos a generar contratos de una manera más eficiente, a resolver casos, predecir sentencias, e incluso a combatir enfermedades o preservar el medio ambiente, etcétera. 

De ahí que la transformación digital es hoy día la prioridad en todo tipo de organizaciones, incluyendo tanto las que desarrollan actividades comerciales como las que llevan a cabo actividades sociales o de índole gubernamental. El enfoque con el que las organizaciones deben mirar este proceso de adaptación debe ser positivo y no deben desperdiciar esta gran oportunidad. 

Ahora bien, este gran poder que ahora está disponible viene aparejado con una enorme responsabilidad. Por ello, es preciso que las personas y las organizaciones asuman el compromiso de que utilizarán la tecnología en beneficio de los seres humanos. Recordemos que la tecnología es una herramienta, y como tal, puede utilizarse buscando fines benéficos o puede ser empleada en contra de las personas. 

Al abogado corporativo le corresponde en gran medida velar por el correcto funcionamiento de la organización en estos aspectos, de manera precisa, para ayudar a aprovechar correctamente las nuevas oportunidades y facilitar a las organizaciones el poder dar pasos firmes, sabiendo que las acciones que se toman están plenamente conformes con los principios éticos aplicables.

Como ejemplos de principios éticos rectores, podemos mencionar que recientemente la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y sus países socios han adoptado un conjunto de directrices de políticas intergubernamentales sobre IA, y han convenido someterse a unas normas internacionales que velen por que el diseño de los sistemas de IA los haga robustos, seguros, imparciales y fiables.

Por su parte, Microsoft ha adoptado seis principios para el empleo de la IA en sus sistemas: éstos deben ser justos, fiables y seguros, privados y seguros, inclusivos, transparentes y responsables. Estos principios rectores deben ser no sólo comprendidos por todos los miembros de la organización, sino que todos deben saber cómo aplicarlos.

El abogado corporativo debe estar enterado tanto de los avances tecnológicos como de las implicaciones éticas, diseñar y proponer principios rectores al interior de las organizaciones y tomar un rol de liderazgo en las discusiones sobre el tema, teniendo la capacidad de integrar grupos multidisciplinarios, donde participen al mismo tiempo con personal técnico, velando activamente por cuidar adecuadamente los aspectos de integridad y ética. La autorregulación al interior de las organizaciones es hoy en día clave para lograr una transformación digital exitosa y ética.

El abogado corporativo juega, hoy más que nunca, un rol fundamental para las organizaciones, su papel resulta clave para guiarles en esta nueva misión: ayudarles a lograr una transformación digital exitosa, manteniendo comportamientos éticos y responsables a la par.

El autor es Government Affairs en Microsoft México.

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