Es generalmente aceptado por el gremio empresarial mexicano que el rol que juegan los abogados corporativos en nuestro país es el de administrar asesoría y consultoría legal durante todos los ciclos de vida de una empresa. Internos o externos, son los abogados corporativos el nexo directo que existe entre las empresas, los negocios, las personas y la ley. Es claro que su papel no ha cambiado de manera sustancial con el paso del tiempo, pero afortunada o desafortunadamente, no puede decirse lo mismo de la sociedad y de las leyes.

Vaya que éstas sí que han cambiado (e incluso, en varios aspectos, evolucionado).

Si las reglas del juego y sus clientes y empleadores han evolucionado, no sólo es recomendable que los abogados corporativos hagan lo propio y se adapten, es mandatorio que lo lleven a cabo. ¿Cómo? He ahí el asunto. El cambio no es sencillo ni mucho menos rápido, pero al menos hay un camino que seguir: identificar la visión y cualidades que deben tener en estos tiempos de cambios. 

Para lo primero se debe voltear a ver a la sociedad y desentrañar qué es lo que requiere de nosotros como abogados y como personas. Más allá de la perspectiva de negocios (algo consecuente), la visión del abogado del siglo XXI debe ser entender las necesidades de las personas hoy en día.

Nos guste o no, la cohorte demográfica denominada como generación Y (también conocida como Millennial) y las personas pertenecientes a la misma, los comúnmente llamados Millennials, representan un alto porcentaje de la fuerza laboral en la sociedad mexicana, ergo en el mundo de la abogacía (bajo el consenso de la opinión pública de que se considera como Millennials a todos aquellos nacidos entre 1980 y el 2000). Sólo para ponerlo en perspectiva, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social emitió en agosto del 2019 su más reciente Reporte de Información Laboral y los resultados sugieren que cerca de 50% de las personas con trabajo en México son Millennials. 

¿Qué significa esto? Pues que, en gran medida, la visión del abogado corporativo debe enfocarse en entender qué es lo que los Millennials esperan (sin descuidar que es lo que el resto de la población quiere). Esto pudiera ser complicado de generalizar, pero al menos podemos estar de acuerdo en que, dado el contexto actual, esta generación comparte algunos elementos en común: tecnología, cambio y liberalismo. Lo que nos lleva a poder identificar las cualidades que el abogado corporativo debe tener (de manera enunciativa, claramente).

Primero está el cambio, un fenómeno que no podemos evitar y que cada vez es más constante, esto nos exige que para poder combatirlo tengamos liderazgo. Si no sabemos liderar a nuestra gente, difícilmente podemos lidiar con la constante variación del medio que nos rodea. Después viene la tecnología, situación de facto que requiere de adaptabilidad para su correcto entendimiento. Un abogado corporativo que no es capaz de adaptarse a las nuevas tecnologías no puede entender a su cliente.

Finalmente, tenemos el liberalismo, entendido éste como la doctrina social que defiende la libertad del individuo en su máxima expresión. La cualidad que lo acompaña es el tacto con la gente. De nada sirve ser un líder y saber adaptarse si no somos capaces de ser tolerantes y abiertos. 

En ese entendido, es nuestra labor como abogados corporativos compartir y desarrollar la visión de poder entender qué es lo que la sociedad mexicana y global necesita y para ello debemos ser líderes que empujen a su gente (no que tiren de ellos), capaces de adaptarse a los constantes retos y cambios que la actualidad nos pone, sin descuidar el tacto y trato con las personas. En un mundo globalizado aparentemente dirigido por las grandes corporaciones, no podemos olvidar que somos nosotros, los seres humanos, el factor más importante.

El autor es Asociado de la firma de abogados Von Wobeser y Sierra, S.C.

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