La emergencia sanitaria causada por el coronavirus provocó que muchas personas perdieran su empleo, y por ende, una de sus principales preocupaciones es la falta de ingresos para cubrir sus gastos como la renta de su hogar.

Algunos caseros han sido comprensivos ante la compleja situación que se vive y accedieron a negociar el pago de la renta, mientras que otros se negaron a llegar a un acuerdo y exigieron a los inquilinos desalojar la vivienda ante la imposibilidad de ponerse al corriente con los pagos del alquiler.

Si se encuentra en una situación de este tipo, en donde por causas de fuerza mayor no puede pagar la renta y el propietario le exige entregar el inmueble, el dueño puede interponer una demanda por controversia de arrendamiento, proceso legal para obligar voluntariamente al inquilino a desalojar la vivienda, o bien, en caso de negarse, proceder por la fuerza.

Christian Ruiz, gerente jurídico de la plataforma inmobiliaria Homie.mx, explicó que existen dos formas de pedir al inquilino que se salga del inmueble: la extrajudicial y la judicial.

Precisó que los propietarios del inmueble, en el momento que rentan y firman un contrato de arrendamiento, pierden la posesión y para recuperarla deben hacerlo de forma legal, en donde se deberá firmar un contrato de término y el inquilino regrese la posesión o por medio de un juez.

De manera extrajudicial, el dueño debe hablar con el inquilino, avisarle con anticipación que necesita la vivienda y explicarle las razones por las cuales le pide de regreso el espacio; deberá  darle un periodo específico, no sólo para saldar las rentas caídas, también para que encuentre un nuevo espacio y desaloje la propiedad.

“El casero no puede obligar o presionar al inquilino a irse, ni meterse con sus pertenencias, cambiar la chapa o ya no abrirle la puerta, porque estaría cometiendo despojo y saldría contraproducente, porque de un proceso civil en donde el que incumple es el arrendatario, terminaría en un juicio penal y el propietario podría salir afectado”,, aseguró.

Para iniciar con el proceso judicial, el propietario debe tramitar un juicio de controversia de arrendamiento inmobiliario, que dura de ocho a 16 meses. El propietario deberá presentar el contrato de arrendamiento correspondiente y alegar la devolución del inmueble y el pago de las rentas atrasadas.

Si se demanda el pago de rentas atrasadas por dos o más meses, el propietario puede solicitar al juez que si la parte demandada no acredita que se encuentra al corriente en los pagos con los recibos de renta, se embarguen los bienes suficientes que sean propiedad del deudor para cubrir las rentas que se deben.

El gerente jurídico explicó que ante este tipo de casos, el juez siempre buscará una mediación entre ambas partes para que lleguen a un acuerdo y se devuelva el inmueble.

Pero en caso de no suceder de esta forma, el juez autorizará que el arrendador acuda con policías o un cambio de mudanza, romper la cerradura y desalojarlo, cambiar la cerradura y recuperar la posesión del inmueble.

Como parte del juicio, el juez puede determinar no sólo la devolución del inmueble, sino también, el pago de las rentas caídas.

Sin embargo, antes de proceder por cualquiera de ambas, se debe revisar el contrato de arrendamiento, en él se establecen los derechos y obligaciones para ambas partes, así como el cumplimiento de las mismas.

Negociar es lo mejor

A decir del experto, en una situación extraordinaria como la que se vive actualmente, lo mejor es negociar, que ambas partes den por terminado el contrato de arrendamiento, el inquilino acepte que no puede pagar la renta y desaloje la vivienda.

“Lo mejor es la negociación para llegar a un acuerdo y no salga caro para ambas partes”, aseguró.

En caso de que el inquilino no pueda pagar 100% de las rentas atrasadas, acordar un pago de 50 o 60% puede ser una buena resolución: el casero recupera una parte del alquiler y el inquilino evita problemas legales.

Otra solución para evitar el desalojo es usar el depósito de garantía, aunque no es recomendable porque si el inquilino deja daños o desperfectos en el inmueble, ya no hay recursos para reparar este tipo de inconvenientes.

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