Muchos lectores me preguntan dónde pueden obtener buenos rendimientos de manera segura, donde no haya riesgo. Malas noticias: no existe porque el riesgo es parte de la vida. Lo que sí hay, eso es diferente, son instrumentos de muy bajo riesgo.

El riesgo asusta mucho y lo que hay detrás es el miedo de tomar una mala decisión, de que alguien se aproveche de nosotros porque no tenemos conocimientos básicos en materia de inversiones, que no son difíciles de aprender y que hemos transmitido a lo largo de los años en este espacio. Por eso es tan importante adquirir un poquito de cultura financiera que nos permita tomar decisiones informadas.

Un concepto que debemos aceptar es que el riesgo es parte de la vida, algo cotidiano con lo que deberíamos estar acostumbrados a vivir. Caminar por la calle tiene riesgos. Hacerlo dentro de la casa también. Justo antes de escribir este artículo me tropecé con una taza de café, la cual se derramó sobre mi ropa y el piso de la cocina.

La buena noticia es que el riesgo se puede controlar, eso también hay que saberlo. Pero para hacerlo debemos conocerlo, no ignorarlo que es lo que hacen muchas personas.

Cuando hablamos de inversiones, como mencioné, el riesgo siempre está presente. Incluso en los instrumentos que consideramos seguros. Por ejemplo, si le tenemos miedo a todo y decidimos guardar nuestro dinero abajo del colchón, estamos corriendo un riesgo. Alguien lo puede encontrar y se puede llevar todo o parte de él. Pero también tenemos una certeza: ese dinero pierde cada día poder adquisitivo porque la inflación también es parte de la vida. En el futuro podremos comprar mucho menos con esa misma cantidad.

Si uno lo pone en una cuenta de ahorros en un banco, pasa lo mismo porque tampoco genera nada. Un banco puede quebrar, pero la gente se siente confiada porque es difícil que suceda y en dado caso hay protección del IPAB (el gobierno). Pues bien, el propio gobierno también puede quebrar. Afortunadamente, en México no ha pasado y sigue siendo un país con grado de inversión, un destino que se considera relativamente seguro incluso para inversionistas internacionales.

En México, la percepción general de la gente es que el riesgo es simplemente la posibilidad de perder nuestro dinero. Pero en materia de inversiones, adquiere una dimensión distinta. Riesgo significa la variabilidad que puede haber en los rendimientos que esperamos. En otras palabras, una inversión es más riesgosa cuanto más volátil sea.

Por ejemplo, si invertimos una cantidad en Cetes a 28 días, lo hacemos a una tasa fija en un plazo relativamente corto. Recordemos que para cualquier inversión existe un mercado secundario; es decir, si necesitáramos liquidez podríamos vender esos Cetes antes de su vencimiento. Entonces, a pesar de que recibiremos los intereses pactados a vencimiento, en el camino nuestros Cetes tendrán un valor de mercado, que puede cambiar cada día según se coticen. Esa variación será muy poca y tenderá a ser menor a medida en que se acerque el plazo de maduración.

Desde luego, un bono de 30 años que también tenga una tasa fija será mucho más volátil, porque en el camino muchas cosas pueden suceder. Las tasas de interés podrán subir, bajar, habrá ciclos económicos y todo eso afectará la cotización diaria de esos bonos. Por eso hay minusvalías en las afores y en los fondos de inversión, resultan cosas naturales porque los mercados así funcionan: todos los instrumentos financieros, aun los más seguros y que pagan una tasa fija, se cotizan todos los días.

Las acciones de las empresas pueden ser, en general, todavía más volátiles porque el precio de su acción depende de muchísimos factores; no sólo de los datos conocidos, sino también de las expectativas del mercado. Son tantas variables que ni los expertos analistas pueden acertar de manera consistente.

Como podemos observar, cualquier inversión en mayor o menor medida tiene un riesgo. Por eso es tan importante diversificar y combinar instrumentos de distintos tipos según el horizonte de nuestra inversión y, desde luego, nuestra tolerancia al riesgo. En horizontes de largo plazo tenemos que aceptar que para lograr que nuestro dinero crezca, tendremos que aceptar una cierta volatilidad en el valor de nuestro portafolio. Pero que tampoco nos quite el sueño por las noches y nos haga tomar una decisión que a la postre sea nociva.

Sin embargo, a manera de reflexión, también me parece importante no olvidar que el peor riesgo que toda persona puede enfrentar, sobre todo con sus metas a más largo plazo, es no hacer absolutamente nada con su dinero. Si uno no hace planes para su retiro, para la universidad de sus hijos o para el resto de sus metas financieras y no ahorra e invierte para obtenerlas, lo más probable es que jamás pueda realizarlas.

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