Han pasado 20 días desde que las autoridades anunciaron la liquidación de Banco Ahorro Famsa, y a pesar de que el Instituto para la Protección del Ahorro Bancario (IPAB) anunció que todos los ahorradores están protegidos por el seguro de protección al ahorro bancario, que cubre operaciones garantizadas hasta 400,000 Udis (2 millones 590,185.2 pesos, al 19 de julio), algunos se dicen preocupados y molestos ya que de un día a otro, aquellos usuarios que contaban con más ahorros de lo que el IPAB otorga, consideran que no recuperarán su dinero.

A raíz de esta situación, El Economista recopiló algunos testimonios de usuarios que se encuentran entre los más de 2,500 casos de ahorradores de Banco Ahorro Famsa —que realizó malas prácticas y por ello le fue revocada la licencia— y quienes solicitaron el anonimato, por lo que se les asignó un nombre ficticio para dar voz a sus quejas.

“Pensamos que íbamos a tener un ‘colchón’ para disfrutar lo que nos queda de vida, y ahora nada”

A sus 67 años de edad, Carlos R. es un médico jubilado del Instituto Mexicano del Seguro Social. Su esposa tiene cinco años menos, y como no tuvieron hijos, no registraron gastos fuertes, sus ahorros de toda la vida los metieron en el ahora revocado Banco Ahorro Famsa. De más de 10 millones de pesos que tenían ahí, ahora, de momento, sólo tienen asegurados 2.5 millones, una cuarta parte.

“Estamos muy enojados, inconformes, decepcionados, tristes porque pensamos que íbamos a tener un colchón para disfrutar lo que nos queda de vida, y resulta que ahora, pues nada”, dice el médico jubilado al compartir su testimonio con El Economista.

Carlos R. explica que optaron por una institución que ofreciera buenos rendimientos. “Nos fuimos a un banco que diera un poco más de seguridad, un banco que fuera más o menos conocido y con buen historial (...) Famsa estaba ofreciendo buen interés y pensábamos que era una muy buena empresa de los regios, apoyados en sus mueblerías. Entonces nos pasamos a Famsa y para qué platico lo demás”, expresa.

“Los ahorros de mi vida los metí ahí para dejar todo a mis hijos”

Joaquín L. es un trabajador del sector turístico de 45 años que hoy vive en Brasil. Antes de irse vendió su casa y metió en Banco Famsa los ahorros de su vida. Fue por su hermana —quien también tenía una cuenta ahí— que se enteró de la revocación de la licencia a esta entidad por malos manejos.

Desde el país sudamericano, comparte su testimonio por videollamada.

“Vendí mi casa, todos mis ahorros de la vida los dejé ahí; me vine a vivir a Brasil, pero antes vendí todo y lo metí al banco obviamente esperando una tasa de interés buena, con el objetivo de dejar todo esto a mis hijos para una mejor vida, para tener la tranquilidad de futuro en estos momentos de pandemia que las cosas se complican”, expresa.

Agrega: “muchas personas de este grupo han perdido su trabajo, la verdad estamos en una desesperación y lo que más nos entristece es que nadie está dando la cara por nosotros”.

Menciona que aún en junio, este banco publicitaba su interés de entre 8 y 9% en diferentes medios, además de que, de acuerdo con testimonios de grupos de afectados que están conformando para ver cómo proceden, hasta el 28 de junio, un par de días antes de la revocación del banco, los empleados supuestamente aceptaban que la gente ingresara sus ahorros y que quienes querían sacar su dinero, les argumentaban que no había sistema.

En este sentido, reprocha que las autoridades hayan permitido los malos manejos y que, aunque ya sabían de las irregularidades, no les avisaran.

“Me liquidaron de mi trabajo y pensaba vivir de los intereses del banco en este tiempo difícil”

A Fernanda G. la despidieron de su trabajo, y sus ahorros de más de 30 años de labor, los metió a Banco Ahorro Famsa, pues, dice, pensaba vivir de los intereses en este tiempo difícil.

“Pensé que era seguro, pero no fue así. Vivo sola y no tengo familiares. No les he querido compartir mi situación a mis amistades para que no se preocupen y me da vergüenza decir lo que me pasó”, explica al dar su testimonio a El Economista.

Abrió la cuenta el 10 de junio

Detalla que abrió su cuenta apenas el pasado 10 de junio y nadie le comentó que su ahorro estaría en riesgo.

“Le pregunté al asesor cómo estaba la situación del banco con lo de la pandemia y me dijo que bien, que no le veía ningún riesgo, que la tienda era la que estaba más afectada por las ventas, pero el banco estaba bien y me dieron buena tasa de interés. Yo solicité sólo tres meses de mi inversión por si se venía una baja. Nunca me imaginé que a unos días se cerrara de un día para el otro sin un proceso”, detalla.

Comenta que hoy sólo tiene el apoyo de otros que, como ella, están afectados por la liquidación del banco. “Esperando que las autoridades nos comprendan y estemos en la primera línea de los acreedores de este banco, ya que ellos utilizaron nuestro dinero”.

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