Aunque seis de cada 10 mexicanos ha recibido alguna enseñanza sobre el ahorro (según datos de las autoridades), en materia educativa es de gran relevancia cómo se transmiten estos y otros conocimientos. La Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) 2015 refiere que los adultos mexicanos que han recibido alguna educación en el manejo de su dinero lo hicieron de sus padres, utilizando una alcancía en 59% de los casos, y mediante pláticas sobre la importancia del ahorro para 29% de los encuestados.

Sin embargo, la reforma educativa abrió una oportunidad para inculcar programas educativos en nuevas áreas como la de las finanzas personales, algo que están aprovechando especialistas como Sofía Macías Liceaga, autora del best seller Pequeño Cerdo Capitalista, que ahora se ve inmersa en un nuevo proyecto: enseñar temas financieros y de emprendimiento a niños de primaria.

La especialista en educación financiera es autora de Tengo Iniciativa, un nuevo material educativo destinado a pequeños de primero a sexto grado de primaria que tiene tres ejes: la educación financiera, el emprendimiento y el desarrollo de habilidades sociales.

“Si nos ponemos a pensar cómo tomamos muchas de nuestras decisiones financieras en el día a día, y qué van a requerir los emprendedores para que su negocio funcione, hay una parte técnica pero también una de habilidades blandas, que a lo mejor no está tan presente o tan clara, ni en la escuela ni cuando se hacen esfuerzos de educación financiera”, explicó en entrevista con El Economista.

El proyecto requirió dos años de exploración en el tema, agregó, específicamente porque se quería llegar a un material que no sólo fuera un libro de texto ni un juego educativo. “Tenía que haber un componente lúdico, pero también una forma de transmitir estos conceptos de una forma práctica”.

Tengo Iniciativa, publicado por Ediciones SM México, se compone de 30 lecciones reunidas en tres libros: A (para pequeños de primer y segundo grado); B (para niños de tercero y cuarto), y C, para estudiantes de quinto y sexto de primaria. El libro de cada nivel incluye un texto para los maestros, a fin de hacer más dinámico el proceso de enseñanza.

El primer nivel está enfocado en la resolución de problemas en la casa; el segundo, en problemas de la comunidad del pequeño, y el tercero involucra la conceptualización y venta de un producto.

El papel del maestro es relevante, enfatizó Sofía Macías, no sólo por el conocimiento que pueda transmitir, sino por cómo pueden volverse aliados en la adquisición de habilidades.

Al inicio de cada unidad, se pone un estudio de caso o juego de rol para motivar a tomar decisiones en equipo en situaciones cotidianas, y a decir de su autora, está destinado para los colegios que decidan incorporar temas de educación financiera en su oferta educativa.

Los dos ejes de este material son el autoconocimiento y la contribución; mientras que el primer rubro tiene que ver con que el pequeño pueda descubrir cuáles son sus habilidades, gustos e intereses, el segundo se refiere al beneficio positivo que un pequeño pueda generar en el entorno mediante sus ideas.

“Si quieren emprender un negocio social, lo van a hacer sabiendo qué recursos y habilidades necesitan, y cómo se tienen que conectar con otras personas para que tenga un impacto más grande”.

hay que PREPARArLOS PARA EL FUTURO

Para la especialista, hay un rubro que es esencial en temas de educación financiera a todos los niveles: inculcar el desarrollo de la perspectiva a futuro.

“Esto se tiene que hacer incluso antes de hablar de dinero y de ahorro; debemos animar a nuestros hijos a que piensen en metas o en cosas que quieren hacer en el mediano plazo, poquito más de dos semanas; esa es parte de por qué tenemos malas finanzas en México”, consideró.

De ahí la importancia de incentivar el pensamiento a futuro, ya sea a través de dinámicas como dibujar qué quieren ser de grandes o qué actividad preferirían para sus vacaciones, o ejercicios como ahorrar para un juguete que quieran.

“Es muy importante que no nos quedemos en la alcancía. A nuestra generación —a los que nos llegó a tocar— nos dieron una alcancía y ahí se acabó, y te preguntas: ‘Bueno, ya estoy aquí, ahora ¿qué hago?’”, advirtió.

De manera similar, Sofía Macías recordó que los adultos del mañana enfrentarán desafíos como la automatización de los trabajos, puestos laborales que aún no existen, y más competencia en un mundo cada vez más globalizado, donde ámbitos como el de la inteligencia artificial y una mayor longevidad serán cotidianos, por lo que enseñarles a resolver problemas de ahora no es suficiente.

“Lo que a mí me preocupa es educar a niños como si fueran a salir al presente que estamos viviendo, cuando saldrán a otro futuro”.

juan.tolentino@eleconomista.mx