Las inversiones en este año presentan un reto significativo para gestionar el incremento en la incertidumbre. En el 2017 habrá elecciones en países importantes por su peso económico en la comunidad europea, la toma de posesión de Donald Trump y la continuación del ciclo de alzas en las tasas, estos sucesos conocidos hasta hoy tienen un resultado poco predecible. Para los inversionistas, el actual entorno aumenta la necesidad de proteger las inversiones ante la posibilidad de tener un resultado negativo de estos eventos no controlados.

Se debe tomar en cuenta como primera consideración el objetivo que tienen las diferentes inversiones para poder, a su vez, determinar el plazo y el nivel de riesgo que se puede tomar en cada caso.

Para las inversiones de largo plazo con poca aversión al riesgo, este entorno puede propiciar oportunidades de inversión. El incremento en la volatilidad que se ve asociado con la incertidumbre y con la poca visibilidad de las consecuencias de los mismos puede dar como resultado una valoración distorsionada de los activos que puede ser aprovechada, por ejemplo, la sobrerreacción que tuvieron los precios de las acciones ante eventos de poca probabilidad, como la votación para la salida de el Reino Unido de la Unión Europea (Brexit).

Para poder identificar estas oportunidades, es necesario contar con una valuación justa de los activos objeto de inversión. Por ejemplo, en el caso de las acciones, será primordial contar con un precio estimado del valor de las empresas en este entorno y determinar si existe una sobrerreacción de los precios en esta coyuntura.

En un mercado con diferencia en las valuaciones y con la posibilidad de tener distorsiones significativas en los precios de los activos, sobresale la importancia de la selección de los mismos.

Para un inversionista que no tiene el tiempo ni la capacidad para poder hacer un análisis profundo de las empresas es recomendable invertir a través de los fondos de inversión, que son instrumentos que cuentan con la infraestructura necesaria para tomar decisiones más acertadas, cuentan con la supervisión de las autoridades y tienen la posibilidad de diversificar el portafolio para minimizar el riesgo y maximizar las utilidades.

La diversificación es una de las estrategias para minimizar el riesgo, con el principal inconveniente de que requiere de montos de inversión lo suficientemente grandes, pero de esta manera se pueden tener activos que se vean impactados de forma diferente ante entornos diversos, por ejemplo, la exposición positiva ante devaluaciones o aumentos de tasas de interés. Los fondos que componen su cartera con diferentes clases de activos pueden ser otra opción de inversión.

Existen en el mercado actual una diversidad de instrumentos para realizar una cobertura de riesgos de cola , es decir, de los eventos con menor probabilidad de ocurrir. Para cualquier inversionista es recomendable analizar la exposición negativa que puede tener su portafolio ante un resultado poco esperado de los eventos no controlados, de tal manera que se pueda minimizar este impacto a un costo de rendimiento razonable. Para la cobertura de riesgos de esta índole se pueden utilizar derivados, un producto financiero cuyo valor se basa en el precio de otro activo, existiendo productos derivados para diversos instrumentos financieros, tales como divisas, acciones, materias primas, etcétera.

*El autor es head of global equities –Asset Management de BBVA Bancomer.