La tecnología nos lleva a vivir un mundo cada vez más sencillo. Quizás esto sea una constante en la historia, pero también lo es que la tecnología ha influido directamente en la economía.

Antes de que aparecieran los smartphones (teléfonos inteligentes), los noticieros en la televisión mexicana tenían tanto rating que podían engrandecer o acabar la carrera de cualquier persona, pero hoy ya no es tan atractivo para el televidente, quien se está enfocando cada vez más en series o películas, utilizando para ellos los dispositivos móviles. Ahora las personas se entretienen con programas sin ataduras de horario y sin interrupciones publicitarias, en Netflix, Claro Video o Google Play, entre otras, arrinconando así a las televisoras a tratar de conservar a sus televidentes poniendo más énfasis en programas de entretenimiento y menos en noticieros.

Estos cambios se replican prácticamente en todo lo que vemos o hacemos en el día a día. Dos ejemplos: antes íbamos al banco con mayor frecuencia para hacer todo tipo de operaciones, ahora prácticamente todo lo podemos hacer a través de una computadora o del dispositivo móvil sin tener que perder horas formados en una fila interminable. Y cuando necesitábamos un servicio de taxi sólo se encontraba en la calle o se buscaba en un sitio y el viaje se pagaba en efectivo, pero ahora, con una aplicación en el teléfono celular, podemos solicitar un servicio y con ello saber el tiempo de espera, hablar con el conductor antes de que llegue y no llevar un centavo en la bolsa, ya que el cobro se hace automático a una tarjeta de crédito.

Los dispositivos inteligentes son tan cómodos y atractivos que se han convertido en una necesidad, en cualquier momento se obtiene información de las redes sociales, aunque la parte menos positiva de esto es que el usuario de redes sociales tiende a calificar como noticia casi cualquier cosa que lee.

Los mercados están reaccionando mucho a estas noticias , tanto, que un mensaje a través de Twitter con 140 caracteres puede mover las variables económicas en instantes. Por eso es indispensable ser cautos y tener la cabeza fría antes de tomar decisiones con respecto a nuestro dinero, sobre todo cuando estamos conectados a las redes sociales.

Tan sólo en los últimos cuatro meses hemos visto cómo el dólar estadounidense, que estaba en 18.50 pesos, subió a niveles de 22 pesos, y también bajó a niveles de 19.50 pesos por dólar. Toda esta volatilidad, en mi opinión, se debe más a una sobrerreacción de los mercados a las noticias que llegan cada segundo a través de estas redes sociales y menos a la noticia per se.

También en las campañas electorales de Estados Unidos surgieron noticias que impresionaban a propios y extraños, siguiendo una tendencia hacia un mundo menos globalizado que el siglo pasado. Esta tendencia proteccionista se está dando en países que hasta hace poco nadie hubiera imaginado, como Reino Unido con su Brexit o EU con las medidas que está proponiendo: el muro en su frontera sur con México, imponer nuevas tarifas arancelarias y renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

En términos de finanzas personales, una recomendación básica es que proteja su dinero, haciéndolo de manera diversificada en activos con estrategia, con gestión activa y globales, es decir, que se invierta en diversas zonas geográficas y a su vez en distintos mercados, solicite que su banquero o asesor financiero le informe sobre cómo obtener esa protección, que le ayudará a sentirse más seguro.

El autor es banquero privado.

david.rodriguez.2@bbva.com