Se acerca el Buen Fin y, junto con él, las oportunidades de comprar todo aquello que siempre quisimos y no compramos en su momento.

¿Será una buena oportunidad? Como en muchos casos, la respuesta a esta pregunta es: todo depende, y cada quien necesita identificar las necesidades en su caso.

Por un lado habría que preguntarnos por qué en situaciones normales, entendiendo por éstas momentos en los que no había descuentos, promociones a meses sin intereses o de puntos, no nos habíamos animado a comprar.

¿Será porque sin el descuento el precio de ese bien o servicio era excesivo en relación con la satisfacción o provecho que podía obtener de él? ¿O será porque mis ingresos no eran suficientes para cubrir el precio completo y ahora que me permiten pagarlo a meses sin intereses mi ingreso es suficiente para cubrir cada mensualidad?

Quizás puede ser porque si pago con ciertas tarjetas puedo acumular puntos en algún programa de lealtad y con ello incrementar el beneficio de mi compra, permitiendo que mi dinero rinda más.

Sin embargo, también podría ser que la emoción de los descuentos, anuncios, publicidad y júbilo masivo me estén generando una impetuosa necesidad de comprar porque suena bien, porque ahora sí me alcanza y porque deseo formar parte de este momento.

Cuidado: si te sentiste identificado con ese último escenario valdría la pena detenerse un momento y analizar bien la situación. Vale la pena comparar cuánto costaba originalmente ese producto y cuánto estaría costando ahora. Este punto se relaciona mucho con la pregunta del descuento y nos permitirá evaluar si las condiciones de precio verdaderamente han mejorado.

Una vez que conocemos el costo con el descuento, en caso de que hubiera, el siguiente paso consiste en definir cómo lo podría pagar. Es en este punto donde juegan los pagos a meses sin intereses, pues permiten que sea más accesible adquirir algo simplemente por el hecho de que se distribuye el precio total en varios pagos. El secreto está en mantener siempre presente el precio total antes de tomar cualquier decisión y buscar que en cada mes los pagos destinados a cubrir créditos de cualquier tipo, incluyendo las tarjetas de crédito y las compras en promoción a meses sin intereses no superen 30% de mis ingresos mensuales. Este es un buen indicador para saber si en verdad mis ingresos son suficientes para adquirir ese bien o producto sin poner en riesgo mis finanzas personales.

Procure que la deuda no le dure más que el producto

Otro elemento que vale la pena considerar consiste en evaluar la vida útil o goce de lo que estoy comprando para buscar obtener un provecho superior al tiempo que tardaré en pagarlo. Pensemos en el caso de una televisión que podría pagar a 12 meses; en este caso lo más probable es que vaya a poder disfrutar de ella por más de ese tiempo, por lo que tiene sentido la compra. En el caso de los servicios podemos analizar la compra de un viaje o paquete vacacional de 15 días a 12 meses. ¿Valdrá la pena? En este caso la respuesta podría venir desde dos perspectivas. La primera, validando que tus ingresos alcanzan y, en caso de ser así, responder, ¿atesorarás la experiencia de ese viaje por más de 12 meses? Si la respuesta es afirmativa en ambos casos y lo deseas, puedes adquirirlo sin poner en riesgo tus finanzas.

Estas sencillas preguntas podrán serte útiles para identificar oportunidades que te apoyen a alcanzar lo que deseas sin importar si se trata del Buen Fin o de algún otro evento promocional.

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El autor es subdirector de Desarrollo de Contenidos de Educación Financiera de BBVA Bancomer.