La tecnología es parte del día a día de casi todas las personas; en la actualidad se utiliza para trabajar, entretenerse, descansar o incluso para hacer ejercicio. Tal es el caso que desde niños hasta adultos mayores tienen algún dispositivo móvil.

De acuerdo con cifras de The Competitive Intelligence Unit, 50.6% del total de celulares vendidos en México corresponde a teléfonos inteligentes.

Sin embargo, el precio que pagamos por equipos como smartphones, tablets, pantallas inteligentes, videojuegos, etcétera, es de un monto considerable, y aunque se pueden encontrar buenas rebajas la devaluación que ha tenido el peso frente al dólar podría dificultar el acceso a estos dispositivos, debido a que son productos importados.

Especialistas aseguran que la volatilidad en el tipo de cambio es un factor que interviene en el alza de los precios que pagan los amantes de la tecnología; quienes al final terminan invirtiendo una gran cantidad de dinero en un dispositivo que con el tiempo se devaluará sólo por el hecho de estar alineado con lo que la sociedad de hoy en día suele poseer.

Otras personas que tienen un sesgo importante con el manejo de su dinero son quienes son leales a una marca y por ello siempre están comprando cualquier nuevo gadget que lanza una compañía o renovando año con año su equipo (por ejemplo un celular) para tener lo más nuevo.

Javier Villalobos, especialista en finanzas personales, destacó que muchas veces las personas no evalúan adecuadamente la cantidad de dinero gastada por cambiar cada año de teléfono error muy común sobre todo cuando el quipo aún es funcional , en vez de enfocarse a preparar un futuro más sólido por medio del ahorro o inversión. Esto se debe al gran error de satisfacer los gustos inmediatos.

Es lógico que desee tener los mejores equipos o dispositivos móviles que hay en el mercado, pero antes de pagar, analice si en verdad necesita realizar dicha compra o es sólo un gusto, si es buen momento para pagar o conviene esperar a que el mercado esté más estable; si puede obtener más promociones que le hagan pagar menos; busque en diferentes establecimientos o incluso piense si por estar casado con una marca está desembolsando más por lo que otra empresa le ofrece a un menor precio.

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claudia.cordova@eleconomista.mx