Para tener un mayor control y transparencia sobre los recursos que se destinan al Ramo 23 Previsiones Salariales y Económicas, es necesario que se le establezcan reglas de operación en el mismo Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF), indicó Emilio Barriga Delgado, auditor especial del gasto federalizado de la Auditoría Superior de la Federación (ASF).

“En el propio PEF se deben definir reglas específicas de cómo utilizar los recursos del Ramo 23, no necesariamente se tiene que hacer una nueva ley que lo regule como se hace con ramos 33 y 28, de aportaciones y participaciones a los estados y municipios”, dijo en entrevista a El Economista.

En el propio presupuesto, expuso, se podría determinar de manera más específica y precisa las reglas sobre cómo ejercer estos recursos, cómo convenirlos y qué hacer cuando hay recursos adicionales a los que se aprobaron.

Reconoció que uno de los principales temas que se deben aclarar en dicho ramo, que es conocido como la caja negra del presupuesto, son los recursos que se destinan al Fondo Metropolitano, Fondo de Capitalidad, Fondo de Fortalecimiento Financiero y los fondos para la infraestructura municipal.

“Se registran mayores recursos a los que se aprueban, es una diferencia significativa, donde al final fueron recursos que no tuvieron injerencia del Poder Legislativo con respecto a la cantidad y destino de esos recursos”, explicó.

Voluntad del congreso

Max Diener Sala, procurador fiscal de la federación de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), comentó que la regulación y buenas operaciones del Ramo 23, están en manos del Congreso, pues es el responsable de dar transparencia y viabilidad a estos recursos.

“Es un tema de transparencia. Sí se puede regular (el Ramo 23), pero  depende de que el Congreso quiera regularlo. Son ellos quienes determinan tanto la asignación que se da en un programa como las reglas con las que se está operando”, aclaró.

En la tercera y última parte de la Cuenta Pública del 2016, la ASF realizó diversas recomendaciones a la SHCP para que exista un mejor control del Ramo 23.

“El diseño, la implementación y la eficacia operativa del sistema de control interno (del Ramo 23) tiene debilidades significativas, las cuales por su impacto y probabilidad de ocurrencia ponen en riesgo el cumplimiento de los objetivos y metas, o motivan la existencia de un riesgo que, de materializarse, causaría un daño o perjuicio al erario público federal”, se lee en el reporte.

Rediseño

Barriga Delgado enfatizó que la ASF está en un proceso de rediseño para mejorar los informes que presenta en las cuentas públicas; entre los cambios que contempla hacer se encuentra la creación de una auditoría especial de seguimiento.

“En este proceso de reingeniería y con la llegada del nuevo auditor, la ASF está inmersa en estos procesos de rediseño (...) pronto se publicará la reforma al reglamento interior de la ASF y una vez que se publique, entrará en función la nueva auditoría especial de seguimiento”, detalló.

Señaló que la idea de crear esta nueva auditoría de seguimiento es para tener información más completa, exacta, clara y concisa de los expedientes que va realizando la ASF sobre los recursos públicos que ejercen las dependencias de gobierno y de los distintos ramos del PEF.

Actualmente, las auditorías especiales son las que se encargan de realizar tanto el proceso de observación como la parte de solventación si se presenta una irregularidad.

“Se van a dividir las funciones, las auditorías especiales se van a encargar de la parte correspondiente de las observaciones y las auditorías de seguimiento se van a encargar de ver si se solventa o no. Si no se hace, se dará el paso siguiente que sería el fincamiento de responsabilidades o eventualmente hacer las denuncias penales si fuera el caso”, explicó.

Dentro de los cambios internos, abundó Emilio Barriga, se buscará el desarrollo de nuevas metodologías, técnicas y procedimientos de auditoría para la fiscalización del gasto federalizado, incluidas las participaciones federales, así como la identificación e incorporación de las mejores prácticas en este proceso.

“Estamos en un ejercicio de replantear la metodología de auditorías, hacer modelos de riesgos con mejor precisión para que se tenga mayor calidad sobre la información”, concluyó.

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