Pese a haber sido rechazada en el 2014, la firma Generación Enersi volvió a iniciar las gestiones ambientales para la construcción de una hidroeléctrica en la subcuenca del río Usila, en el municipio de San Felipe, Oaxaca. La inversión en el proyecto es del orden de 350 millones de pesos.

Las voces opositoras refieren que el proyecto amenaza el equilibrio ambiental en los bosques de la ruta de la Chinantla.

En caso de obtener la autorización de impacto ambiental, la hidroeléctrica se encontraría localizada a 800 metros de la cabecera municipal de San Felipe Usila, en la margen de tres ríos: río Verde, río Grande y río Santiago, los cuales son afluentes a río Usila.

Geográficamente, 90% de las obras se ubicaría en el municipio de Usila, aunque 10% se encontraría en los límites con el municipio de San Juan Bautista, según refiere la empresa promovente.

Generación Enersi consigna en la Manifestación de Impacto Ambiental del proyecto, que “pretende una intensa gestión social, sobre las comunidades asentadas en la cuenca hidrológico forestal (...) se considera en las distintas etapas de desarrollo, incluso antes de la pretendida autorización en materia de impacto ambiental, la aprobación social del proyecto, por medio de talleres de planeación participativa, con el fin de que al momento del posible resolutivo favorable, estén ellos plenamente convencidos de la aceptación del proyecto en sitios analizados”, según el documento.

Las obras consisten en la instalación de una cortina derivadora sobre el cauce del río para el desvío parcial del flujo hidráulico constante, que será dirigido por gravedad hasta el sitio en donde se descargará el flujo de agua a presión constante sobre turbinas instaladas en una casa de máquinas; de ahí se conectarían con una subestación en conexión con una línea de alta tensión, para su llegada a punto de conexión con la Comisión Federal de Electricidad hasta el municipio de Valle Nacional.

La hidroeléctrica tendría una generación media anual total de 121 gigawatts.

Antecedentes

En el 2014, la empresa inició las gestiones ante las comunidades de la zona de influencia de la hidroeléctrica, obteniendo un rechazo generalizado a la obra.

Reportes periodísticos consignan que en agosto del 2015 el entonces presidente municipal de San Felipe Usila, Ángel Domínguez Escobar, informó que la empresa desistió de construir la hidroeléctrica por presiones de organismos civiles y del propio gobierno municipal ante el Senado de la República y el gobierno federal.

Cabe mencionar que esta misma empresa acaba de obtener los permisos de impacto ambiental para otra hidroeléctrica ubicada en la presa de riego Andrés Figueroa, en el municipio de Ajuchitlán, Guerrero. La inversión anunciada es de 150 millones de pesos.

Este proyecto también enfrentó una gran oposición por parte de las comunidades aledañas, pero hace dos semanas la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) le otorgó los permisos para que puedan iniciar la construcción.

Esto a pesar de que en el 2015 la Cámara de Diputados emitió un punto de acuerdo solicitando a la Semarnat no otorgarle la autorización de impacto ambiental por los riesgos ambientales que suponía este proyecto.

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