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Gasto federalizado, con su peor nivel registrado en los últimos seis años

Los rubros más importantes del gasto federalizado son participaciones y aportaciones, que representaron 88.8% del total en el periodo de análisis.

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Al inicio de este año los gobiernos estatales y municipales resintieron las medidas de austeridad —recortes presupuestales— de la administración encabezada por Andrés Manuel López Obrador.

De acuerdo con datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, el gasto federalizado —recursos que transfiere el gobierno federal a entidades y municipios— cayó 3.9% a tasa anual real en los primeros tres meses del 2019, el peor nivel registrado, para un mismo periodo de comparación, en los últimos seis años.

De los seis rubros que integran al gasto federalizado, sólo dos presentaron aumentos: participaciones (6.0%) y aportaciones (1.8 por ciento). Así, las disminuciones se dieron en convenios de reasignación (95.3%), Ramo 23: Provisiones Salariales y Económicas y otros subsidios (63.6%), convenios de descentralización (31.3%) y recursos para protección social en salud (13.9 por ciento).

Los rubros más importantes del gasto federalizado son participaciones y aportaciones, que representaron 88.8% del total en el primer trimestre del año; le siguieron recursos para protección social en salud y convenios de descentralización (cada uno con una contribución de 4.5 por ciento).

Las participaciones —Ramo 28—, que se integran por 13 fondos, compensa a los gobiernos locales, dependiendo de la Recaudación Federal Participable, que indirectamente se relaciona con los niveles poblacional y de actividad económica y petrolera. Estos recursos pertenecen al gasto no programable (libre ejercicio de los subnacionales).

Mientras las aportaciones —Ramo 33—, que se dividen en ocho fondos, se transfieren a estados y municipios con el objetivo de solventar prioridades (problemáticas) en materia de educación, salud, infraestructura social, seguridad pública y fortalecimiento financiero, es decir, tienen definido un destino —gasto programable—.

Subnacionales

Por entidad federativa, sólo tres mostraron incrementos en el gasto federalizado: Guanajuato (4.4% anual real), Hidalgo (3.6%) y Oaxaca (2.8%); estos territorios exhibieron crecimientos de doble dígito en el Ramo 28, lo que indica que sumaron dinamismo económico en los últimos años con estrategias de recaudación por parte de las administraciones locales a fin de fortalecer la generación de ingresos propios. En aportaciones, los tres con variaciones positivas.

En el apartado de recursos para protección social en salud, solamente Guanajuato con ascenso; en el Ramo 23, los tres estados decrecieron; en convenios de descentralización, sólo Hidalgo tuvo un incremento, y en convenios de reasignación, los únicos recursos entregados a nivel nacional fueron para Oaxaca.

En el otro extremo, los desplomes más pronunciados en el gasto federalizado se observaron en la Ciudad de México (13.2%), Colima (9.0%) y Durango (8.7 por ciento). La capital del país únicamente obtuvo un crecimiento en el rubro de aportaciones (2.1 por ciento).

Por monto, los territorios que más recursos federales recibieron fueron el Estado de México (54,615.6 millones de pesos), Ciudad de México (46,314.5 millones), Veracruz (28,839.0 millones), Jalisco (26,483.0 millones) y Puebla (22,470.4 millones); esto debido al tamaño de su población y economía presentan mayores cantidades.

Estas cinco entidades federativas contribuyeron con 38.0% del gasto federalizado en los primeros tres meses del 2019.

Por ramos

En el ramo de participaciones, destaca que los únicos descensos se dieron en Baja California (1.1% anual real), la Ciudad de México (1.6%) y Colima (6.9%), mientras los mayores aumentos, en Oaxaca (15.3%), Guanajuato (13.6%), Baja California Sur (11.7%), Hidalgo (10.4%), Yucatán (10.4%) y Campeche (10.1%), lo cual fue provocado por su dinamismo económico (mejor recaudación) y, en algunos casos, por su baja base de comparación.

En aportaciones, solamente cinco entidades exhibieron disminuciones durante el primer trimestre del año en curso: Puebla (0.1%), Sonora (0.2%), Chihuahua (0.7%), Baja California (0.8%) y Baja California Sur (1.7 por ciento).

Y en el rubro de protección social en salud, los crecimientos fueron exclusivos de Morelos (15.5%), Durango (9.7%), Guanajuato (6.3%), Coahuila (4.3%) y el Estado de México (3.7 por ciento).

Discrecionalidad

El Ramo 23: Provisiones Salariales y Económicas y otros subsidios, señalado por su alto grado de discrecionalidad, merece una mención aparte.

Gobiernos locales reclamaron el recorte a este ramo por 43,467 millones de pesos en el Presupuesto de Egresos de la Federación 2019, quedando en 112,997 millones —se eliminaron 14 de 30 fondos—.

Este rubro era considerado como la caja negra del presupuesto debido a que algunos de sus fondos carecían de reglas de operación, por lo que bajar recursos del Poder Legislativo se le facilitaba a las administraciones subnacionales.

El dinero proveniente del Ramo 23 se utilizaba en algunos casos para proyectos de infraestructura o cubrir un déficit financiero, pero en otros se desconocía el destino, era una Bolsa discrecional.

Para el primer trimestre del año, mostró un decrecimiento de 63.6% anual real, el peor nivel, para igual periodo de comparación, en los últimos seis años. En este ramo destaca que solamente Tabasco logró una tasa positiva (20.5%); las contracciones más pronunciadas se dieron en Sinaloa, Nayarit y Puebla.

En términos generales, la preocupación de los estados radica en que más de 85.0% de sus ingresos totales, en promedio, proviene del gasto federalizado —alta dependencia de los recursos que le transfiere el gobierno federal—.

estados@eleconomista.mx

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