Cancún, Qroo. La comercialización de bonos de carbono, la captación de agua y la recarga de mantos freáticos a través de áreas naturales protegidas de carácter privado es un modelo de negocio que está cobrando auge en Quintana Roo y se espera un mayor despegue a partir de la conformación de una asociación coordinada por la organización civil Amigos de Sian Ka’an en la que podrían participar hoteleros.

En Quintana Roo, explicó Gonzalo Merediz Alonso, presidente de Amigos de Sian Ka’an, existen dos áreas naturales privadas reconocidas por la Comisión Nacional de Áreas Protegidas (Conanp), con una superficie de 1,000 hectáreas cada una, pero la que impulsan organizaciones ambientalistas como Pronatura y El Edén, además de empresarios hoteleros, pretende ser la más grande de todas y la primera del sector privado en explotar los servicios ambientales que presten al entorno estatal.

Lo ideal sería conformar un área protegida con terrenos privados contiguos o colindantes que permita concentrar en un sólo punto los servicios de captación de agua y captura de carbono, pero hay interés de propietarios de hoteles de distintos municipios, añadió Merediz Alonso.

Reconoció que el beneficio económico para quienes se comprometan a la conservación de sus predios es a largo plazo, pues la figura del pago por servicios ambientales está apenas cobrando auge en México, pero para áreas privadas dentro de hoteles, que son algunos de los más grandes poseedores de reserva territorial, el beneficio puede ser inmediato al poder promoverse como empresas comprometidas con el ambiente, que son un plus importante para cierto tipo de turismo interesado en la conservación.

El requisito para incorporarse a la asociación es garantizar que se posee un hábitat sano arriba de las 50 hectáreas.

Vicente Ferreyra Acosta, representante en Cancún de la organización ambientalista independiente World Wide Fund for Nature (WWF) México, explicó que el cobro de servicios ambientales tiene un potencial enorme a raíz de la crisis inmobiliaria y la suspensión de proyectos en Solidaridad y Tulum, pues muchos predios que iban a destinarse a desarrollos turísticos se quedaron ociosos y destinarlos a la conservación redituable podría ser una alternativa de recuperación de la inversión para los propietarios.

MODELO INTERNACIONAL, PERO PRIVADO

Cabe destacar que el gobierno federal reconoció desde hace tres años esta figura, que tiene como objetivo redituar beneficios económicos a quienes conserven sus propiedades por los servicios ambientales que prestan al entorno social en que se encuentran.

El cobro por servicios ambientales tiene su mejor ejemplo en el mercado internacional de bonos de carbono que reditúa ganancias a comunidades rurales en países emergentes, que destinan sus terrenos a la conservación y a la captura de Gases de Efecto Invernadero que efectúa la vegetación, comentó Ferreyra Acosta, de WWF.

Esa figura ya se aplica en Quintana Roo, en el ejido U’yol’che, municipio de Felipe Carrillo Puerto, que está a punto de lanzar con apoyo gubernamental al mercado internacional sus primeros bonos de captura de carbono, lo cual El Economista consignó en una nota del 9 de marzo de este año.

Ese ejemplo pretende replicarse, pero desde el ámbito privado, con la asociación que está conformándose a iniciativa de organizaciones ambientalistas y propietarios de tierra en Quintana Roo, entre las que se encuentran Amigos de Sian Ka’an, Pronatura, reserva ecológica El Edén y propietarios de hoteles, como comentó Merediz.

NEGOCIAN PRIMER PROYECTO

Amigos de Sian Ka’an ya ha iniciado negociaciones con la empresa concesionaria de agua potable en Quintana Roo, Aguakán, para el cobro del servicio ambiental que representa la conservación del área natural protegida del mismo nombre por la captación de agua y recarga de los mantos acuíferos del estado, de los cuales se alimenta la red de suministro de la referida empresa.

El beneficio es tangible para la empresa, puesto que garantiza la permanencia de un hábitat que capta el agua la cual después es extraída para el uso doméstico en el norte del estado, y al mismo tiempo se genera un beneficio económico por conservar el entorno intacto , añadió Merediz Alonso.

Las retribuciones económicas por los bienes y servicios que proveen los ecosistemas naturales es de aproximadamente 52 pesos por cada peso que el gobierno federal invierte en ellas, explicó Ferreyra Acosta.

Merediz Alonso asegura que la pretensión es conformar un área natural privada autosustentable tanto en lo ambiental como en lo financiero a partir de proyectos productivos y sin depender de un subsidio federal.

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