Cancún, QR. El proyecto del Tren Maya corre un alto riesgo de terminar judicializado, aseguró el director general del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda), Gustavo Alanís Ortega.

Al tratarse de un proyecto que es iniciativa del Ejecutivo federal, se somete a una gran presión a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), quien tendrá que evaluar y determinar si una obra de esta magnitud es viable en términos ambientales, “y muy difícilmente le negará los permisos”, aseveró.

El Tren Maya, agregó, debe cumplir con una serie de pasos para poder llevarse a cabo. En primer lugar, realizar los estudios de impacto ambiental y que éstos obtengan un resolutivo favorable de Semarnat.

También se debe consultar a los pueblos indígenas en términos de la ley, y en concordancia con el convenio 196 de la Organización Internacional del Trabajo sobre pueblos indígenas; además de respetar los usos de suelo existentes a lo largo de todo el recorrido del tren, y cerciorarse que lo cambios de estatus en terrenos forestales sean apegados a derecho.

Aunado a ello, debe quedar claro cómo se va a evitar la afectación a las Áreas Naturales Protegidas como la de Calakmul en Campeche, además de que se deben clarificar las soluciones técnicas para un proyecto de esta magnitud en un suelo kárstico o poroso como la península de Yucatán, explicó Alanís Ortega.

“Si no hacen bien los estudios de impacto ambiental, en la consulta los van a hacer pedazos; lo que está pasando es que hay mucha prisa por hacer las cosas, por eso mismo se están tropezando con ellos mismos”, agregó.

El director general de Cemda consideró que es incluso oportuno comenzar a pensar en mecanismos de evaluación ambiental distintos, en los que se garantice independencia total del órgano evaluador, porque en el caso del Tren Maya y otros proyectos federales, será el gobierno de la República el que evalúe obras impulsadas desde la propia Presidencia.

En tanto, Pablo Careaga, coordinador del Tren Maya en el tramo Bacalar-Tulum, puntualizó que el proyecto en su totalidad será sometido al procedimiento de evaluación de impacto ambiental antes de que concluya el 2019.

La Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) será elaborada e ingresada una vez que se tengan avances significativos en el proyecto ejecutivo, es decir, en el conjunto de estudios y análisis técnicos y económicos del proyecto, refirió.

Una vez que la MIA sea ingresada ante la Semarnat se realizará su análisis y evaluación, y se llevará a cabo la consulta pública ambiental y las reuniones públicas de información, conforme a los máximos estándares de participación pública en la toma de decisiones ambientales. Una vez concluido el procedimiento se determinará la autorización que corresponda, detalló.

No se realizará ningún tipo de obra si no se cumple antes con toda la normatividad en materia ambiental vigente, expuso Pablo Careaga.

Avances

El presidente Andrés Manuel López Obrador inició la discusión de licitaciones para el Tren Maya con el gobernador de Tabasco, Adán Augusto López Hernández, la secretaria del Medio Ambiente y Recursos Naturales, Josefa González Blanco, entre otros funcionarios federales.

“Vamos a revisar lo del Tren Maya, vamos a revisar el plan del istmo, porque ya queremos terminar de elaborar las bases para las licitaciones”, informó.

En enero pasado, el director del Fondo Nacional de Fomento al Turismo, Rogelio Jiménez Pons, refirió que las licitaciones se harán en siete tramos, cada uno con un costo superior a 1,000 millones de dólares.

En ese sentido, señaló que las tres primeras licitaciones para el Tren Maya, por 3,000 millones de dólares, estarán listas en marzo próximo.

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