Los Cabos, BCS. El impulso de una agenda regional que detone a las economías estatales del Mar de Cortés será un incentivo para que el gobierno federal considere a este polo de desarrollo en las grandes obras de infraestructura del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) del 2023, opinó Carolina Garayzar, secretaria técnica del laboratorio de políticas públicas Ethos.

Lo anterior, derivado de que ninguna de las entidades que conforman la región del Mar de Cortés –Baja California, Baja California Sur, Sonora, Sinaloa y Nayarit– fue considerada como prioridad de inversión en infraestructura en el PEF 2022, como sí lo fueron los estados de Veracruz, Oaxaca, Tabasco y, en general, del sur-sureste, con obras magnas como el Tren Maya, el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, la refinería de Dos Bocas o el Aeropuerto Internacional de Tulum.

Al participar en el Foro Mar de Cortés, cuyo objetivo es convertir a esta región en uno de los principales polos de desarrollo sostenible del país y del mundo, Carolina Garayzar dijo que primero se debe consolidar a la región, y para ello, es necesario aprovechar las nuevas oportunidades de negocio, como energías renovables y la sustentabilidad en el turismo y la pesca.

Añadió que para generar condiciones de crecimiento económico en la región, se requiere, principalmente, crear una agencia de promoción económica del Mar de Cortés; desarrollar los sectores de alto valor, aprovechando sus ventajas competitivas, así como asociar la deuda pública con inversión productiva.

La experta en temas regulatorios indicó que algunos de los principales retos son lograr una mayor inversión en capacitación, implementar la reforma laboral de manera eficaz y vincular la educación con el sector productivo.

Ante empresarios y autoridades del noroeste del país, ahondó que deben ser considerados como precursores del desarrollo para esta zona el mejorar la infraestructura aérea, portuaria y de telecomunicaciones, invertir en planeación urbana y su infraestructura, particularmente agua potable, y la inclusión financiera.

Actualmente en estas cinco entidades hay 16 aeropuertos internacionales, cuatro puertos de altura, más de 50,000 kilómetros en vías carreteras y vías férreas y 6,409 kilómetros de línea costera (55%de los litorales del país).

La especialista planteó la necesidad de invertir en relaciones internacionales para insertar a la región con cadenas productivas de América del Norte y globales, así como fomentar el nuevo turismo: médico y home office, además de promover más la Inversión Extranjera Directa.

En este contexto, destacó la importancia de los cinco estados que conforman la región del Mar de Cortés, al representar 9.3% de la población total y 10.8% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional.

Además, el crecimiento económico de esta región, medido por el Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal del Inegi, promedió 2.4% anual en la última década y 4.6% en rangos prepandemia. A nivel nacional los resultados fueron de 1.6 y 2.1%, respectivamente, es decir, más del doble de dinamismo en periodo prepandémico.

Fortalezas

Con una marcada presencia del sector turismo en la región del Mar de Cortés, las actividades de comercio y servicios tienen el mayor peso dentro del PIB del país, ya que contribuyen con 68% del total, seguidas por las industriales, con 26%, y las agropecuarias, con 6 por ciento.

La ponente explicó que esta zona tiene un Índice de Competitividad Estatal (Imco) medio alto, el cual mide la capacidad de los estados para generar, atraer y retener talento e inversiones, y destaca respecto de la media nacional en materias como formalidad laboral, pues 57% de los empleos está asegurado en el IMSS, cuando el promedio del país es de 46%; la región tiene una media de educación de 8.6 años, frente a la media de México de 7.9 y, además, 50% de los trabajadores de estas cinco entidades tiene acceso a salud, contra el promedio de 46% de las 32 entidades federativas.

Asimismo, la zona destaca en salarios. En la zona del Mar de Cortés el ingreso promedio mensual de los trabajadores es de 8,750 pesos, cuando la media nacional es de 7,456 pesos; mientras el PIB per cápita es de 173,000 pesos contra 159,000 nacional. Otro comparativo importante es el porcentaje promedio de las personas con ingresos por debajo de la línea de bienestar: 0.91% en la región frente a la media del país de 1.73 por ciento.

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