Nuevo movimiento en la batalla por el control del mercado español de telecomunicaciones. Las filiales españolas de Vodafone y Orange han iniciado el proceso para compartir sus redes de telefonía móvil.

El pasado verano, Telefónica y Yoigo llegaron, dentro de un pacto más amplio, a un acuerdo para fusionar una parte de sus infraestructuras y reducir radicalmente sus costes.

Ahora sus dos rivales, que ya tienen un acuerdo para construir una red conjunta de fibra óptica que compita con la de Telefónica, se miran en ese espejo y buscan también recortar gastos e inversión en móviles, en un momento en que los ingresos y los márgenes de toda la industria de telecomunicaciones están sufriendo.

Orange y Vodafone han lanzado en las últimas semanas los pliegos de peticiones de ofertas a los suministradores para estudiar la rentabilidad económica de la propuesta y elegir el grupo que les ayude a compartir emplazamientos móviles, es decir, los sites o recintos donde se instalan las antenas y todo el equipamiento necesario de una red de telefonía celular.

El plan pactado inicialmente por los dos operadores preveía que cada uno de ellos desmantelaría alrededor de 1,000 emplazamientos y reinstalaría sus equipos en los del operador rival, de forma que al final se compartirían alrededor de 2,000 sites. Estos emplazamientos están situados en las zonas menos pobladas de España, y donde los equipos son menos rentables porque atienden a pocos clientes.

Con la compartición de los emplazamientos se pretende, sobre todo, ahorrar costes de explotación y mantenimiento para mejorar la rentabilidad.

De esa forma, una vez amortizados los costes del desmontaje y conexión de los equipos, que inicialmente son elevados, las dos operadoras asumirían al 50% los costes de alquiler, alimentación eléctrica, seguridad y mantenimiento, de forma que el coste se reducirá sustancialmente.

Contenido de la Red Iberoamericana de Prensa Económica