El mercado de la construcción en el sur-sureste mexicano guarda el mayor nicho para el desarrollo y crecimiento para empresas en este ramo ante el rezago infraestructural en la zona, explica Luis Zárate Rocha, director de grupo ICA y candidato de unidad a la Presidencia de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC).

El empresario -el cual tomará posición al frente de la CMIC en marzo próximo-, destaca que, además del atraso infraestructural en esta región, en los últimos años se ha visto impactada por fenómenos meteorológicos que han dañado la infraestructura existente, por lo que las empresas de construcción, en su opinión, capitalizarán estas carencias en el futuro.

De acuerdo con la Encuesta Anual de Empresas Constructoras 2010, elaborada por el INEGI, apenas 10% de todo el valor de las obras o trabajos ejecutados como contratista principal en México se localiza en Tabasco, Campeche, Yucatán, Chiapas o Quintana Roo. Esto toma relieve cuando se compara con las cinco entidades líderes en la concentración del valor infraestructural en el país: DF, Nuevo León, Jalisco, Edomex y Guanajuato-, las cuales acumulan entre ellas 51.3 por ciento.

PEQUEÑAS PERO COMPETITIVAS

Entrevistado por El Economista, Zárate Rocha afirma que tan sólo en Chiapas se cuenta con más de 800 empresas de construcción afiliadas a la CMIC, mientras que a nivel nacional se contabilizan 10,000 afiliadas: 93% de ellas es mipyme.

Ante ello, comparte que durante su próxima gestión en el Consejo se continuará impulsando al pequeño empresario sureño con capacitación y ayuda en la búsqueda de financiamientos, a la par que la CMIC funciona como aval en contrataciones de crédito.

Refiere que un par de características que abonan a la competitividad de las mipymes constructoras -describe-, son que debido a su naturaleza local, sus integrantes se han formado y educado en las entidades en las cuales operan, lo que les otorga un conocimiento más profundo del contexto infraestructural, al tiempo que están dispuestas a desplazarse a comunidades alejadas para llevar a cabo obras -para la construcción de escuelas o centros de salud-, a diferencia de conglomerados más grandes.

Por otro lado, destaca que el impacto climático representa grandes ventajas para las constructoras, ya que tanto las inundaciones en el sur como la sequía en estados norteños -entre ellos Durango, Zacatecas y Chihuahua-, abren una ventana de oportunidad para ofertar obras hidráulicas y ampliar el transporte de agua potable y su almacenamiento.

erick.ramirez@eleconomista.mx