La séptima ronda de conversaciones para actualizar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que inició en la Ciudad de México y se prolongará hasta el 5 de marzo, “será crucial, pues ahí sabremos si habrá TLCAN renegociado para este año”, afirmó Ernesto Cordero, presidente del Senado.

Sin embargo, lo ideal es que la negociación se concluya en los próximos meses para que el acuerdo sea ratificado por la actual legislatura en Senado, pues es quien ha seguido paso a paso la negociación y conoce sus detalles.

“Hay una delegación de ocho senadores que hemos seguido de cerca el proceso (de renegociación) y lo conocemos. Lo mejor es que se apruebe por esta legislatura”, dijo en entrevista televisiva en Foro TV, de Televisa.

Afirmó que ve viable que se abra un periodo extraordinario de sesiones para aprobar el acuerdo en julio o agosto, mismo que sería pactado con tiempo antes de que termine el periodo ordinario.

La actual legislatura del Congreso mexicano, la número LXIII, concluye el próximo 31 de agosto para dar paso el 1 de septiembre a su sucesora, que se conformará a partir del proceso electoral del próximo 1 de julio. El legislador de extracción panista mostró optimismo por el nuevo episodio de negociaciones, luego de celebrar la semana pasada una reunión interparlamentaria México-Canadá, en la que los legisladores de este último país ratificaron su interés en mantener el acuerdo en términos trilaterales.

Anticipó que los temas complicados para este capítulo negociador serán los de reglas de origen automotrices, de mecanismos de solución de controversias y uno más, relacionado con la extinción automática del TLCAN, que impulsa el gobierno de Estados Unidos.

Para Cordero Arroyo, la delegación mexicana “debe tener paciencia, pero seguir en una posición determinada”, y destacó las capacidades del equipo negociador nacional, que, dijo, es “bastante bueno y, sinceramente, se encuentra en un nivel superior que el de sus contrapartes”. Destacó que los temas definitorios de las discusiones en los días que vienen son los relativos a reglas de origen automotrices, solución de controversias y la llamada cláusula sunset.

Sobre el rubro automotor, relativo a la pretensión de Estados Unidos de elevar la regla de origen regional a 85% con 50% de contenido estadounidense, afirmó que se trata de un tema “sorteable” pues recordó que hoy en día es impreciso decir que los vehículos producidos en México, EU o Canadá son productos mexicanos, estadounidenses o canadienses, sino que más bien son norteamericanos, por la alta integración de las cadenas de valor para producirlos.

En semanas recientes se ha elevado la presión de sindicatos y congresistas estadounidenses para que se incluyan provisiones laborales-salariales en el TLCAN, con el objeto de anular la ventaja que, arguyen, tiene México para captar inversiones debido a sus bajos niveles salariales. Sobre este punto, Ernesto Cordero aseguró que la homologación salarial no será un tema a discusión en la renegociación del TLCAN, pues éste en particular es un tema de política interna cuya resolución no corresponde a las conversaciones de un tratado comercial.

Finalmente, acotó que ha existido, como pocas veces, un acercamiento entre los parlamentarios de México y EU con la coincidencia de defender el TLCAN, pues “también están muy preocupados por lo que pueda pasar con el acuerdo”, y remató: “tenemos aliados muy poderosos en el Congreso de EU”.

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