La reapertura de actividades económicas luego de la segunda ola de la pandemia de Covid-19 en México y el renovado impulso de la demanda global dieron un respiro a Petróleos Mexicanos (Pemex) durante el segundo trimestre del año, lo que le permitió a la petrolera obtener una ganancia de 14,364 millones de pesos y aligerar su pérdida semestral a 22,993 millones de pesos.

En comparación con el segundo trimestre del 2020, la estatal elevó sus ventas 91.2% a 347,436 millones de pesos, producto, por un lado, de un incremento de 78.1% en las ventas nacionales gracias a la recuperación de precios en los combustibles y a una ligera mejora en los volúmenes de comercialización; y, por otro, de un alza de 108.7% en las ventas de exportación asociada a la extraordinaria recuperación del precio de la mezcla mexicana de petróleo, que subió 161% a 63.81 dólares por barril en el promedio del trimestre.

Lo anterior, en coincidencia con el hecho de que los costos de ventas de la petrolera subieron 60.2% –una proporción menor que el aumento de las ventas– y a una reversión de gastos financieros fue la llave que le permitió a la empresa conseguir un resultado neto positivo de 14,364 millones de pesos, que contrasta con la pérdida de 44,336 millones obtenida durante el segundo trimestre del 2020.

Así, Pemex llegó a junio del 2020 con una pérdida neta acumulada de 22,993 millones de pesos, misma que resultó en una importante mejoría en comparación con la pérdida neta de 606,587 millones de pesos del mismo lapso del año pasado, que ha sido uno de los peores para toda la industria petrolera global en la historia. 

Los ingresos totales de la estatal, que se componen de las ventas internas de combustibles y las exportaciones de petróleo aumentaron anualmente en 43% para ubicarse en 664,988 millones de pesos gracias a los aumentos en los precios de los combustibles impulsados por el precio internacional del petróleo que prácticamente se duplicó en promedio en comparación con el año pasado. 

A la vez, según reportó Pemex a la Bolsa Mexicana de Valores, su costo de ventas se elevó en 11% anualmente para ubicarse en 432,646 millones de pesos en el primer semestre del 2021. Esto derivado igualmente del alza en los precios que impactan en la logística de la empresa. Así, Pemex mejoró sustancialmente sus utilidades en la operación de todas sus unidades de negocio, que ascendieron a 163,706 millones de pesos cuando el año pasado llegó a únicamente 615 millones de pesos. 

También elaboró una estrategia administrativa para hacer frente a sus obligaciones financieras o de deuda por 62,924 millones de pesos, cuando el año pasado el desembolso en este rubro le llegó por 557,587 millones de pesos, 8.8 veces más que este año. 

Pero en el rubro impositivo, el rubro de impuestos a la utilidad de la empresa fue de 135,787 millones de pesos, con un aumento de 61% en comparación con el año anterior, a pesar de que sigue sin pagar el dividendo establecido en la reforma del 2015 que pagaría por sus asignaciones a partir del 2016, y que por derecho a la utilidad compartida por la extracción de petróleo sus asignaciones pagan 54% a la Secretaría de Hacienda por cada peso que recibe por vender un barril de petróleo, y no el 58% que se tenía el año pasado.

Entonces, la utilidad antes de impuestos fue de 112,793 millones de pesos en el primer semestre, lo que implica una importante mejora en relación con la pérdida de 522,465 millones de pesos del año pasado, derivado de que vendió crudo a mejor precio, aunque esto implique también pagar más impuestos. 

Reprocha Romero a Moody’s

Los pasivos totales de la empresa al llegar al cierre del segundo trimestre del año sumaron 4 billones 110,279 millones de pesos, reduciéndose en 5% en comparación con el año anterior. De cualquier forma, cabe recordar que este martes la calificadora Moody’s rebajó la calificación crediticia de Pemex, a Ba3 desde Ba2, y mantuvo la perspectiva negativa, lo que podría indicar futuras bajas en los siguientes 12 a 18 meses, indicando que esta baja que ubica el perfil de la empresa en grado basura, se basa en el alto riesgo de liquidez que tiene. 

Al respecto, en la presentación de resultados semestrales de la empresa, el director general de Pemex, Octavio Romero Oropeza, dijo que “nos parece una acción de falta de profesionalismo por parte de esta calificadora, falta de ética, en suma, algo hasta vergonzoso, porque nunca conocimos cuál fue el apego que tuvieron a la metodología prevista, no sabemos cómo calcularon esta decisión”.

Después, en conferencia de prensa Nymia Almeida, analista para Pemex de Moody’s reiteró que la decisión de reducir la nota tiene que ver con que el riesgo de liquidez, y también de los próximos tres años, a una dependencia creciente de recursos externos, relacionados no sólo con la expansión de negocio de refinación, también con los vencimientos crecientes de deuda por pagar, principalmente en los años de 2023 y 2024, "Asumimos que el gobierno va a seguir ayudando a la empresa. El tema aquí es el riesgo intrínseco, como las necesidades de efectivo aumentarían, el gobierno tendría que estar cubriendo necesidades crecientes”, dijo la analista de Moody’s.