El desacato a la orden de frenar la exploración y explotación de yacimientos no convencionales en Colombia por parte de la estadounidense Drummond llevó al Consejo de Estado a suspender la operación de la compañía en 15 pozos ubicados en su mina en el Cesar.

Para los expertos, esta decisión pone en vilo a varios proyectos que buscan desarrollarse en el país y que tendrían inversiones de 5,000 millones de dólares anuales una vez que lleguen a etapa de producción.

La compañía, que se ha posicionado como una de los principales productoras de carbón térmico con Colombia, tiene 42 pozos restantes sin explotar; sin embargo, señalaban que los primeros 15 tenían un permiso previo para ser explotados, ya que no se consideraba fracturación horizontal (lo que es conocido como fracking) sino fracturación vertical, una técnica que se viene usando por años en el país.

No obstante, el Consejo de Estado aclaró que como se trata de gas asociado al carbón sí se extenderían los efectos de la suspensión al ser un yacimiento no convencional y señaló que sólo se permitía en esta fase la investigación en los proyectos piloto.

Sobre la decisión, Carlos Leal, presidente de la Junta Directiva de Acipet, afirmó que ésta afecta al país, pues al no desarrollar los pilotos (Drummond encabezaba uno de los cuatro que se están adelantando) se está desaprovechando “el potencial de los yacimientos no convencionales”.

Por su parte, Julio César Vera, presidente de la Fundación Xua Energy, afirmó que “ésta es una medida funesta para el sector, pues genera una señal de incertidumbre sobre el futuro de la técnica en el país”.

La justicia dejó en suspenso el uso de la fracturación hidráulica en noviembre del 2018, mientras se evalúan sus posibles impactos en el medio ambiente y la salud.