El precio máximo en promedio del gas licuado de petróleo (LP) a nivel nacional para la semana del 10 al 16 de octubre será ya 3.4% superior al último precio real que los distribuidores reportaron en promedio antes de la política de control de precios, luego de que para esta semana la Comisión Reguladora de Energía (CRE) determinó un tope  de 26.05 pesos por kilogramo, mismo que además es superior en 2.2% al de la semana anterior, y que cumple su segunda semana en haber rebasado los precios previos al 1 de agosto, cuando se determinaron los precios máximos para evitar abusos por parte de los comercializadores.

Así, el precio máximo promedio nacional del combustible que utilizan al menos seis de cada 10 hogares en el país es 86 centavos más caro de lo que costaba antes de la política del gobierno federal para frenar el alza de precios. Esto significa que el tanque más utilizado por los mexicanos, de 20 kilogramos en promedio nacional tendría un precio de 521 pesos a nivel nacional, con lo que es 17.2 pesos más caro que el último reporte real de los distribuidores. 

Los incrementos obedecen a que el país importa más de 60% del gas LP que se distribuye y con el objetivo de homologar los costos, la producción de Petróleos Mexicanos (Pemex) en sus refinerías también se basa en el precio spot del mercado Mont Belvieu de Estados Unidos. Esta referencia representa alrededor de la tercera parte del precio final al consumidor desde que se abrió el mercado a importadores y distribuidores privados en 2016. 

El precio spot del mercado Mont Belvieu ha aumentado 36.5% entre el inicio de agosto y el final de la primera semana de octubre, con lo que hasta el último reporte de la Administración de Información Energética del gobierno estadounidense, el galón de gas LP tiene un precio de referencia de 1.495 dólares por galón, cuando arrancó el año en 0.75 dólares por galón. 

La Asociación Mexicana de Gas LP y Empresas Conexas (Amexgas) denunció apenas la semana pasada que “los precios máximos fijados por la CRE no reflejan la realidad de los costos de distribución al consumidor final, situación que ha obligado a los distribuidores a eliminar ciertas rutas de reparto, afectando el servicio y disminuyendo las plazas de trabajo”. 

En su cuenta de Twitter, la agrupación empresarial dijo que “de mantenerse el actual control indiscriminado de precios, las zonas de reparto afectadas seguirán incrementándose a nivel nacional, generando desabasto de este vital producto”.   

karol.garcia@eleconomista.mx