De acuerdo con la percepción que tiene la población mexicana sobre su país, más de 80% se considera satisfecha contra 18% que se declara abiertamente insatisfecha.

Así lo revela la Encuesta Nacional de Satisfacción Subjetiva con la Vida y la Sociedad (Ensaviso) impulsada por el Seminario de Satisfacción Subjetiva con la Vida y la Sociedad (Saviso).

En conferencia, el coordinador del Saviso, del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), René Millán Valenzuela, destacó que de acuerdo con este sondeo se demuestra la importancia de estudiar el bienestar subjetivo.

Lo anterior, expuso, se debe a que el progreso, entendido como desarrollo, incremento del Producto Interno Bruto (PIB) o políticas y coberturas sociales, no necesariamente se proyectarán en el bienestar subjetivo.

De nada sirve tener un altísimo PIB si no se tiene un efecto positivo y concreto en el bienestar subjetivo de las personas , porque ese debe ser el último fin de todo avance social, subrayó.

Y es que resulta que el bienestar subjetivo puede coincidir con la dimensión económica pero no está determinada directamente por la cuestión económica. Se trata en efecto de otro tipo de bienestar. Bienestar económico no es igual a bienestar subjetivo , refirió.

Explicó que la encuesta efectuada de mayo a junio de 2014 revela que en México existe un nivel de satisfacción relativamente alto y se trata de una satisfacción de vida que varía por sexo, estado conyugal, edad e ingreso.

Millán Valenzuela abundó que es por ello que, por curioso que parezca, con un ingreso de cinco mil pesos es posible alcanzar el promedio de satisfacción nacional, de manera que la felicidad no es del todo atribuible al dinero, sino a factores de índole de relación social.

Ello, continuó, se debe a que en el estudio se detectan tres esferas de experiencia del individuo y que interfieren en la satisfacción de la persona y que son las inmediatas próximas de las personas, con su entorno social y con su entorno político.

Al respecto, el secretario Técnico del Saviso, Roberto Castellanos Cereceda, expuso que el estudio reveló que los niveles de satisfacción resultan ser más altos en el caso de hombres, con 83.9% de los casos, que en mujeres, con 80.9 por ciento.

Además, dijo, se descubrió que por edad la satisfacción es mayor en el sector poblacional juvenil, mientras que va disminuyendo conforme la edad aumenta, de manera que en adultos mayores se detecta más nivel de insatisfacción con su vida.

En cuanto al ingreso, la encuesta destacó que en una escala del uno al 10, a partir de los cinco mil pesos gran parte de la población alcanza la medida de satisfacción, donde se ha descubierto que la brecha entre quienes ganan menos de dos mil pesos y la media, que es la de cinco mil pesos, es relativamente corta.

En materia conyugal, expuso, el estudio arrojó datos también curiosos, al ver que es la población viuda la que más altos niveles de satisfacción presentan, seguidos de los casados (en unión libre, casados civilmente o religiosamente), en tanto que los que más insatisfechos están con su vida son los divorciados.

En cuanto al control sobre la propia vida, 32% considera que nunca o casi nunca ha tomado libremente decisiones, en tanto que 50% expresa dificultades para sobreponerse emocionalmente a situaciones adversas.

Otro elemento a destacar en el estudio es el hecho de que el trabajo formal se asocia a una mayor satisfacción de vida que el informal, en tanto que el trabajo en el hogar expresa una insatisfacción similar al del trabajo informal.

Los encuestados revelaron sentirse más satisfechos y plenos consigo mismos cuando han hecho labores comunitarias o de beneficio para sus colonias que las que lo han hecho por fines económicos.

Uno de los factores que más insatisfacción genera en la población es el desempeño de su gobierno, donde 75% le da una baja calificación a sus gobernantes.

En tanto, 85 por ciento de la población encuestada considera que se mueve en un ambiente de corrupción gubernamental y otro 80% siente que el gobierno no los toma en cuenta.

Ante toda esta serie de datos, Millán Valenzuela consideró que el reto es implantar los resultados de este estudio a nivel de política pública, para comenzar a establecer nuevos parámetros y garantizar la satisfacción en la población.

Ello se debe a que no podemos seguir pensando que la felicidad de la persona es un derivado automático del crecimiento económico, sino que se deben considerar elementos como tiempo libre, salud, y desarrollo personal , añadió.

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