Pilar de la economía venezolana, PDVSA llegó a ser una de las cinco mayores petroleras del mundo.

Hoy languidece, con una producción en caída libre y declarada en default selectivo.

Pese al repunte del crudo en los últimos meses, la empresa Petróleos de Venezuela (PDVSA) no pudo apagar las alarmas y las agencias calificadoras Standard & Poor’s y Fitch bajaron sus notas esta semana.

La declararon en “default selectivo” por el pago demorado de 1,169 millones y 842 millones de dólares de capital de bonos con vencimiento al 2017 y al 2020.

Los títulos de la compañía representan 30% de la deuda externa venezolana, estimada en unos 150,000 millones de dólares, que el presidente Nicolás Maduro busca refinanciar.

Maduro atribuye las dificultades al desplome del precio del petróleo en el 2014, a menos de la mitad del que tenía, y a las sanciones de Estados Unidos (EU) que prohíben a sus ciudadanos negociar deuda pública venezolana.

Pero economistas como César Aristimuño aseguran que “el problema es la producción”, en sus niveles más bajos desde la década de 1990.

Venezuela produce 1.9 millones de barriles diarios (mbd) frente a 2.27 mbd del 2016.

En tanto, los ingresos cayeron de 121,000 millones en el 2014 a 72,000 en el 2015 y 48,000 en el 2016, en un país que obtiene 96% de sus divisas del oro negro.

La situación contrasta con la de una década atrás, cuando la agencia Petroleum Intelligence Weekly ubicaba a PDVSA por encima de gigantes como Shell o Chevron en su ranking de petroleras.

“UN BANCO”

Expertos sostienen que el declive es resultado de la falta de inversión en mantenimiento y exploración.

“PDVSA es prácticamente la única fuente de divisas de la economía venezolana y el gobierno ha estado gastando todo, descuidando las inversiones petroleras”, dijo a la AFP Risa Grais-Targow, directora para Latinoamérica de la consultora de riesgo Eurasia.

La petrolera es obligada a vender al Banco Central sus divisas a 10 bolívares por dólar, tasa reservada para importar alimentos y medicinas en un estricto control de cambios. En el mercado negro esa cotización se multiplica por 6,000.

Así, financia un enorme gasto público y un déficit fiscal que ronda 20% del Producto Interno Bruto.

“PDVSA está quebrada, ¿por qué? Porque se convirtió en un banco”, señaló José Gonzales, director de la consultora GCG Advisors. La compañía ha nutrido unos fondos de excedentes petroleros creados por el gobierno en el 2005. Según el economista Orlando Ochoa, por allí han pasado unos 130,000 millones de dólares.

Para ello, el presupuesto se elaboraba con precios del crudo por debajo del valor real, explicó Ochoa a la AFP.

GASOLINA REGALADA

La deuda aprieta; 36% de la producción se destina a pagar préstamos de China y Rusia, lo que se suma a la venta de crudo a precios preferenciales a países aliados como Cuba. Otra fracción alimenta el mercado interno, con la gasolina más barata del planeta; 1 kilo de carne cuesta igual que 75,000 litros. Y pese a tener refinerías hasta en EU, se estima que PDVSA importa unos 45,000 barriles diarios de gasolina. Por ello, destaca Aristimuño, el país depende más que nunca de 750,000 barriles diarios que le compra EU, justo cuando Washington aprieta las tuercas a Maduro.

Firma de Holanda explotará bloque en Venezuela

El gobierno de Venezuela eligió de manera directa a una firma holandesa para conformar una nueva empresa mixta, la que tendrá los privilegios de explotación de un bloque de la vasta faja petrolífera del Orinoco, según un decreto del jueves.

Stichting Administratiekantoor Inversiones Petroleras Iberoamericanas tendrá 40% de participación en la compañía que operará el bloque Junín 10, con capacidad para producir 200,000 barriles por día (bpd) de crudo. PDVSA había rechazado en el pasado ofertas de la noruega Statoil y la francesa Total por el área, que está en el mayor reservorio de crudo mundial.

Según el decreto del Ministerio de Petróleo, el Consejo de Ministros aprobó la elección del socio para la nueva empresa Petrosur. Según la ley local, las asociaciones que impliquen la explotación de recursos nacionales, como el crudo, deben ser avaladas por la Asamblea Nacional y, por lo general, deben hacerse a través de licitación.

Desde el 2015, el Parlamento está bajo control de la oposición y se ha negado a aprobar la conformación de nuevas empresas, alegando que el gobierno socialista de Nicolás Maduro escoge a los socios a dedo y usa los recursos del Estado para su proyecto político.