Nos sorprendió el mensaje de Amegas, reconoce Miguel Messmacher, subsecretario de Ingresos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP): “ellos pretenden que para el 2018 ha habido cambios que justifican grandes aumentos en el precio de la gasolina y diesel, pero eso no es verdad: la Secretaría de Hacienda mantiene la política de suavización que echamos a andar en el primer trimestre del 2017”.

No le podemos decir al dueño de una gasolinera qué precio cobrar por el litro, porque el mercado de los combustibles se ha liberado, explica el subsecretario de Ingresos de Hacienda : “Lo que sí podemos hacer es ajustar el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) para que el alza o la baja del precio de la gasolina o el diesel no sea abrupta. Eso es lo que hicimos en el 2017 y lo mantendremos en el 2018. Este mecanismo está diseñado para que la variación del precio de un día para otro sea de 1 o 2 centavos, máximo 3 centavos ”.

El mecanismo de suavización implica que el gobierno absorbe el impacto de la volatilidad que podría generar un movimiento en el tipo de cambio, en el precio del petróleo o en el de los combustibles. Si de un día a otro el precio de la gasolina cambia 15 centavos, el gobierno mueve el IEPS 10 o 12 centavos y a los dueños de las estaciones de servicio sólo les queda un impacto en el precio de 3 centavos. “Algunos de ellos pueden hacer un aumento de 15 centavos, pero quedarían en desventaja frente a sus competidores que no lo hagan. Lo que está prohibido es que se pongan de acuerdo para subir el precio, en perjuicio de los consumidores”, enfatiza. Las leyes de competencia económica prevén fuertes sanciones para este tipo de colusiones.

En un año de limitaciones presupuestales, qué costo tiene para las finanzas públicas esta suavización, le preguntamos al subsecretario: “ésta no implica un gasto que desequilibre el presupuesto porque se financia con los excedentes petroleros”, contesta. Su explicación es más detallada, pero se sintetiza en una frase: cuando los precios de la gasolina suben en los mercados internacionales, también están subiendo los precios del petróleo. Una parte de lo que México ingresa con la venta del crudo, lo dedica a subsidiar o suavizar los precios internos de la gasolina. El esquema no puede durar indefinidamente, “cada vez son menores los excedentes petroleros”.

La estrategia de suavización es, de facto, una intervención del gobierno en el mercado. Esto ha generado críticas y preocupación entre algunas de las empresas y empresarios. Temen que esto genere un margen de discrecionalidad por parte del gobierno, que termine por distorsionar el funcionamiento del mercado e inhiba las inversiones. Miguel Messmacher está consciente de eso y explica: “El gobierno está sacando las manos del mercado de los combustibles, lo está haciendo relativamente rápido. si consideramos la experiencia internacional, no hay muchos países que lo hayan hecho a la velocidad de aquí. En menos de cuatro años estamos pasando a un mercado libre, desde un mercado que tenía un precio único, determinado administrativamente”.

El objetivo es que el mercado de las gasolinas y el de los combustibles responda a las condiciones de oferta y demanda, dice el subsecretario: “El proceso de apertura del mercado de combustibles ha mantenido la ruta trazada, en algunos casos hemos adelantado los plazos”. No es una ruta desconocida para México, en materia de políticas públicas, argumenta. “Podemos compararlo con lo que se hizo en el mercado cambiario con la implementación del tipo de cambio flexible. Fue un cambio profundo, que generó alguna incertidumbre, pero ahora todos valoramos sus ventajas”.

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