Un tribunal de la Organización Mundial de Comercio (OMC) resolvió que los requisitos de etiquetado impuestos por Estados Unidos (EU) a las importaciones de atún mexicano violan las normas que regulan los flujos comerciales internacionales.

El fallo representa un triunfo para México en un conflicto durante el cual se ha obstaculizado de distintas formas la entrada del atún mexicano al mercado estadounidense desde 1980, ya sea por medio de embargos o por barreras no arancelarias.

La resolución de la OMC determinó que el sello dolphin safe (delfín seguro), otorgado por el gobierno estadounidense con el objetivo de proteger la vida de los delfines, se le ha negado a los pescadores mexicanos de manera discriminatoria.

Si bien el atún procesado mexicano puede ser exportado a EU y venderse ahí en pequeñas tiendas enfocadas principalmente al mercado latino, ninguna de las grandes cadenas minoristas de ese país lo coloca en sus anaqueles, argumentando que no porta el sello dolphin safe.

Por la misma razón, tampoco las tres mayores empresas procesadoras estadounidenses de atún, StarKist, BumbleBee y Chicken of the Sea, compran atún mexicano.

En el 2010, los estadounidenses importaron 314,863 toneladas de atún por 1,304 millones de dólares; de esas cantidades, México aportó únicamente 1.1% en volumen y 0.9% en valor.

Las tres mayores procesadoras mexicanas de atún, Pescados Industrializados, Grupo Marítimo Industrial y Grupo Herdez coadyuvaron con las secretarías de Economía y de Agricultura en esta controversia.

eu viola tratado

El panel encontró que los requerimientos de EU violan el artículo 2.2 del Acuerdo sobre Obstáculos Técnicos al Comercio de la OMC, el cual prohíbe implementar reglamentos técnicos que restrinjan el comercio más de lo necesario para alcanzar un objetivo legítimo .

El tribunal dictaminó que los requerimientos de etiquetado restringen la capacidad de los pescadores mexicanos para exportar atún al mercado de EU, incluso aunque éstos tomen medidas que protegen efectivamente a los delfines de ser dañados.

Los barcos atuneros mexicanos son regulados bajo un programa de la Comisión Interamericana del Atún Tropical (CIAT), a la cual pertenecen Estados Unidos y México, además de otros 15 países, la Unión Europea y Taiwán.

Entre otras medidas, utilizan buzos para sacar a delfines que se lleguen a quedar atrapados y están obligados a llevar observadores independientes para verificar maniobras de protección al cetáceo.

Según estadísticas de la CIAT, las muertes de delfines por la flota mexicana han llegado prácticamente a cero, puesto que por cada lance de red hay una media de mortandad de 0.10 delfines (cuyas especies involucradas no están en peligro de extinción).

El panel encontró también que los atunes capturados en otras partes del mundo califican para obtener la etiqueta dolphin safe en EU, aunque hay evidencia de que las actividades de algunos pescadores en esas zonas sí tienen un efecto dañino.

EU puede impugnar el fallo, pero sus reclamos deben basarse en cuestiones de Derecho, por ejemplo una interpretación jurídica, pues no es posible examinar de nuevo las pruebas existentes ni tampoco nuevas cuestiones.

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