Cuando el mundo no acaba de digerir la revolución que representa la electrificación renovable, el hidrógeno verde ya se asoma en el horizonte como una fuente de energía que promete darle otro “empujón” a la descarbonización de la actividad humana. Y mientras un puñado de países ya abordaron el tren de esta nueva tendencia, otros –como México– están en una posición privilegiada para hacerlo de inmediato, por lo que urgen estrategias nacionales de políticas para sumar al hidrógeno verde a los motores de la transición energética.

“Algunos países ya tienen sus estrategias nacionales de hidrógeno. Es el primer paso para detonar la industria. España, Francia, Alemania, Estados Unidos o Chile, en el caso de América Latina, ya las tienen”, comenta Israel Hurtado, presidente de la recién creada Asociación Mexicana de Hidrógeno (H2 México), cuya membresía ya llega a 50 empresas.

Por su ampliamente difundido potencial de generación de energía renovable, México se perfila como un país ideal para la producción limpia de este elemento –uno de los más abundantes en la naturaleza–, pero el país debe formular a la brevedad un plan para detonar la generación y el consumo del hidrógeno verde, afirma Hurtado.

Esta molécula se puede utilizar como combustible en una amplia gama de aplicaciones, desde la movilidad en todas sus variantes (automotriz, ferroviaria, aérea, marítima), pasando por los hornos industriales y las turbinas de generación eléctrica, con la ventaja de que su consumo no genera CO2 ni gases tóxicos, sino vapor de agua.

Pero para cerrar la pinza y hacer de este un energético 100% verde, su producción también debe ser completamente limpia, lo cual se logra utilizando la energía renovable para llevar a cabo el proceso de electrólisis que da lugar a las moléculas de hidrógeno a partir de su separación del oxígeno, partiendo del agua.

Hasta ahora, una eficiente para producir hidrógeno verde es la instalación de las plantas de electrólisis de forma contigua a las centrales de generación renovable (parques eólicos, fotovoltaicos, etc.), pues así pueden obtener de forma inmediata la electricidad limpia.

Pero además, explica Israel Hurtado, ello le da la posibilidad a las centrales renovables de no interrumpir la inyección de fluido eléctrico en la red, eliminando así su intermitencia, una sus principales debilidades. “Con el hidrógeno generado in situ se pueden echar a andar turbinas eléctricas en las horas en las que se detiene la generación de las centrales”, explica Israel Hurtado.

Hoy no hay nada que impida que una central eléctrica renovable instale electrolizadores para producir hidrógeno. No se requiere un permiso especial. “Sin embargo, en el futuro, impulsar una estrategia nacional para producir masivamente este energético, pasa por establecer una regulación que de certidumbre a los inversionistas del sector, incluyendo todas las normas de calidad para los equipos de producción”, asevera Hurtado.

La socialización del tema y la promoción de un marco de políticas de referencia para una regulación eficiente es justamente una de las misiones de la H2 México, de la que forman parte empresas como Iberdrola, Enel, Grupo México Infraestructura, Infra, Engie, Enagas, Siemens Energy o Mitsubishi Power, por mencionar algunas.

Con ese objeto, la asociación ya ha establecido un diálogo con el gobierno federal, agencias de energía estatales y la academia.

“Lo ideal sería conformar la estrategia a través de un modelo de tres hélices, es decir, con participación de la autoridad, la academia y las empresas”, apuesta Hurtado.

El directivo es optimista por los acercamientos que ha tenido con los actores involucrados, pero es consciente de que México debe acelerar el paso en este tema, considerando que otro actor regional clave, Chile, nos lleva ya tres años de ventaja, pues presentó a inicios de este año su estrategia (que le tomó tres años preparar) y ya tiene un proyecto de generación en marcha.

“Yo no diría que ya nos quedamos rezagados, pero sí creo que deberíamos empezar a trabajar lo más rápido en una estrategia nacional de hidrógeno (…) Yo esperaría tener resultados más tangibles de proyectos de producción de hidrógeno el próximo año”, remató.

octavio.amador@eleconomista.mx