Las acciones del lobby doméstico frenarán las intenciones del presidente Donald Trump de imponer aranceles a las importaciones de autos y otros productos automotrices, estimó Derek Holt, vicepresidente de Mercado de Capitales de Scotiabank.

Algunos analistas opinan que la decisión sorpresiva de la Administración Trump de hacer que el Departamento de Comercio use las disposiciones de la Sección 232 para investigar si las importaciones de auto y partes son una amenaza para la seguridad nacional pone en riesgo tanto al sector automotriz mundial, como las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

“Mi inclinación es pensar que el lobby doméstico en Estados Unidos —incluidos los fabricantes de automóviles, los grupos de consumidores y las subsidiarias, proveedores y redes de concesionarios de fabricantes de automóviles extranjeros— presionaría agresivamente contra la amenaza de aranceles, restricciones voluntarias o involuntarias a la exportación y otras posibles medidas”, dijo Holt en un análisis. El riesgo de represalias por parte de los aliados de Estados Unidos que están siendo objeto de medidas potenciales también podría motivar a “cabezas más frías” en el largo plazo.

Pero ese resultado debe estar más informado por el resultado de la investigación, las posibles acciones del presidente Trump a partir de entonces y la respuesta internacional.

Como la investigación podría tomar meses, Holt planteó que es concebible que la política monetaria canadiense esté en suspenso y que las tácticas de la administración de Estados Unidos puedan agregar un riesgo bajo adicional a la moneda canadiense.

Aunque aún se requieren los resultados de dicha indagación, el gobierno de Estados Unidos consideraría como una alternativa imponer aranceles de hasta 25% a la importación de automóviles, a la vez que pretendería presionar a México en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), según reportó el pasado miércoles el diario The Washington Post.

En el 2017, Estados Unidos importó automóviles por un valor de 180,000 millones de dólares, con Canadá como su mayor proveedor (43,795 millones), seguido por Japón (40,696 millones) y México (30,577 millones). México, EU y Canadá se encuentran en la recta final de las negociaciones del TLCAN, cuyo asunto de mayor interés, reiterado por Trump, es tratar de reducir el déficit comercial de su país en la industria automotriz a través de las reglas de origen.

rmorales@eleconomista.com.mx