Las importaciones chinas de petróleo procedentes de Arabia Saudí cayeron un 21% en mayo con respecto al año anterior, pero mantuvieron su primer puesto entre los proveedores por noveno mes consecutivo, según mostraron el domingo los datos aduaneros.

Los envíos desde Arabia Saudí fueron de 7.2 millones de toneladas el mes pasado, o 1.69 millones de barriles por día (bpd), según datos de la Administración General de Aduanas de China.

Esta cifra se compara con los 6.47 millones de toneladas de abril y los 9.16 millones de mayo de 2020.

Las importaciones del segundo proveedor, Rusia, también se redujeron respecto al mes anterior, hasta 5.44 millones de toneladas, o 1.28 millones de bpd.

Las reducciones de los dos principales exportadores estuvieron en consonancia con un pronunciado descenso anual de casi el 15% en las importaciones totales de crudo de China de este año.

Las importaciones desde Emiratos Árabes Unidos cayeron un 25% el mes pasado respecto a los niveles del año anterior.

Se trata de una posible señal de que los envíos de petróleo iraní se están desacelerando aún más desde los picos de principios de este año en medio de las conversaciones entre Teherán y las potencias mundiales para revivir el acuerdo nuclear que Estados Unidos abandonó en 2018.

Reuters ha informado de que Irán ha vendido cantidades récord de petróleo desde finales de 2020, camuflado como crudo de otros orígenes que incluían los Emiratos Árabes y Omán. Las aduanas registraron cero importaciones desde Irán por quinto mes consecutivo.

La base de datos de las aduanas también mostró un aumento interanual del 3.6% hasta 1.04 millones de toneladas de importaciones procedentes de Malasia, que según los comerciantes ha sido un punto de transbordo clave para las mezclas de crudo pesado procedentes de Venezuela.