El sector privado pugnó por una mayor inversión en actividades productivas como infraestructura y grupos claves como el energético en los que el sector público ha tenido dificultades para financiar, ya que ello detonaría el desarrollo del país.

En un entorno más eficiente, esto propiciaría que el sector privado compensara esta falta de inversión pública, pero debido a que por una parte el entorno de negocios no ha sido del todo el más atractivo para hacerlo; por otro lado, persiste la restricción para poder participar en actividades que son exclusivas del Estado, como la exploración y extracción de petróleo y la generación de energía eléctrica , refiere el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP).

A través de su análisis Ejecutivo Económico , el organismo aglutinado en el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) advierte que tener carreteras, puertos y ferrocarriles; capacidad de generación, transmisión y distribución de energía eléctrica; una industria petrolera eficiente; presas y canales de irrigación, entre otras obras, es indispensable para elevar la competitividad y productividad de las empresas.

Mientras que el sector público no cuente con fuentes de recursos estables y sostenidas, se debería preocupar principalmente por los proyectos de alta rentabilidad social, como la educación, salud y seguridad, mientras que el sector privado se encargara de la inversión productiva , establece el CEESP.

Los analistas del sector privado manifestaron que esto implica una alianza público-privada con un objetivo común: lograr tasa elevadas de crecimiento económico en el mediano y largo plazo, lo que redundaría notoriamente en un mayor bienestar para las familias.

El CEESP considera que el principal responsable de ofrecer los servicios a la población es el Estado; sin embargo, requiere de fuentes de ingresos sólidas que generen los recursos necesarios para lorarlo.

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