El presidente de la Asociación de Hoteles de Tulum (AHT), David Ortiz Mena, aseguró que es relevante la “gran apertura” del director del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), Rogelio Jiménez Pons, de escuchar las eventuales afectaciones que generará a empresarios, trabajadores y al ambiente el trazo actual del Tren Maya en la zona que representa (dentro del tramo 5).

Entre las inquietudes planteadas en reunión de trabajo estuvo la petición de compra de terrenos a hoteleros que hizo la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) para facilitar la construcción del proyecto ferroviario, el cual está planteado pase por el centro de la carretera federal 307. Sin previo contexto, la dependencia envió cartas pidiendo citas para hacer sus ofertas.

Luego del encuentro del martes pasado con el funcionario, junto con Toni Cháves, presidente de la Asociación de Hoteles de la Riviera Maya (AHRM) y otros empresarios, se acordó integrar una mesa de trabajo y la siguiente semana se realizará la primera reunión a la que asistirán representantes de otras dependencias y empresarios turísticos.

“Fuimos al encuentro con Fonatur, que nosotros pedimos, a exponer las inquietudes y preocupaciones del sector hotelero y sus trabajadores respecto a las irrupciones que genera el proyecto del Tren Maya, el posible detrimento sobre nuestra competitividad turística y su efecto en el empleo”, explicó.

En respuesta, Ortiz Mena dijo que el titular del Fonatur reconoció que la petición de compra de Sedatu se debió a una falta de coordinación y que se encontrará la solución adecuada para todos. La propuesta del sector hotelero es que el tren no pase por el centro de la carretera sino por el costado donde no están los inmuebles (por la zona de las torres eléctricas), como se planteó originalmente. En esa zona, incluso, se pueden generar polos de desarrollo económico. El tramo 5 sur del Tren Maya (Playa del Carmen-Tulum) fue asignado al consorcio integrado por México Proyectos y Desarrollos y México Compañía Constructora (filiales del área de infraestructura de Grupo México) y la española Acciona Construcción y su subsidiaria Acciona Infraestructura México.

¿Qué complicaciones ya están viendo por los primeros trabajos en la zona?

El tráfico que se está generando no sólo afecta a los turistas sino a los trabajadores de los hoteles. Tomemos en cuenta que en el caso de Tulum hace falta vivienda social. Muchos trabajadores vienen desde Cancún y para una jornada de ocho horas de trabajo deben sumar tres horas para sus traslados. Vemos que hay una clara falta de información del proyecto, queríamos conocer las etapas del proyecto para coordinarnos con nuestros colaboradores y visitantes para aminorar la afectación.

¿Sigue el malestar por las cartas que envió la Sedatu para comprar terrenos?

Hay desconcierto. Pedían 17 metros al interior de algunos hoteles, pero hay predios largos y las afectaciones son mayores. Otra situación complicada es que en muchos proyectos se adquirieron terrenos para tener la densidad suficiente para establecer cierto número de cuartos y cumplir las normas, al momento de cortar un tramo habría consecuencias de impacto ambiental. Además, los hoteles se hacen con financiamiento y tienen garantía hipotecaria.

alejandro.delarosa@eleconomista.mx