Si se homologaran los equipamientos de seguridad en los automóviles disponibles en México, de acuerdo a los estándares propuestos por la Organización Naciones Unidas (ONU), se podrían salvar 5,627 vidas anualmente, lo que implicaría una reducción en 28% de los índices actuales. Además, el país podría ver un beneficio económico en el PIB en un rango que va de 0.4% a 1.2%, de acuerdo con el informe Bien Público Regional (BPR), desarrollado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) sobre seguridad en los vehículos.

El estudio concluye que la adopción de mejores estándares de seguridad en la industria automotriz provoca beneficios en la economía y en la salud pública, además de que ayuda a reducir la tasa anual de mortalidad por accidentes viales en América Latina y El Caribe. 

El proyecto de estudio surgió como una necesidad regional de abordar la protección de fábrica que ofrecen los vehículos, como un componente clave de la seguridad vial, considerando los bajos resultados obtenidos en evaluaciones de seguridad vehicular en automóviles de pasajeros y las altas tasas de mortalidad presentadas en la región.

La tasa anual de fallecidos en siniestros viales en América Latina es de 19.2 muertes por cada 100,000 habitantes, de acuerdo con el estudio, titulado Mejora de los estándares de seguridad de los vehículos en América Latina y el Caribe a través de la adopción de Reglamentos ONU y sistemas de información al consumidor: Informe final del Proyecto Bien Público Regional (BPR).

En América Latina se calcula que mejores estándares de seguridad en los vehículos podrían salvar anualmente 33,000 vidas.

El trabajo, firmado por Alejandro Furas, Juan Ramos, Kavi Bhalla, Nicolás Garrido y Édgar Zamora, analiza un listado de 17 marcos regulatorios sobre seguridad y emisiones vehiculares de países de la región. Tiene entre sus objetivos proponer ajustes y reformas, como las de desarrollar herramientas y estrategias que pueden ser adoptadas por los gobiernos locales para abordar el problema en materia de seguridad y medioambiental. 

La relación con la estandarización de estos sistemas de seguridad y las posibles mortalidades viales se daría de esta manera, de acuerdo con el estudio: 

  • Control Electrónico de Estabilidad (ESC): puede salvar hasta 3,632 vidas
  • Cinturón de seguridad: 3,139 vidas
  • Diseño frontal para protección de peatones: 1,641 vidas
  • Sistema de frenos antibloqueo (ABS): 1,578 personas vidas 
  • Sistema optimizado de protección contra impactos laterales: 1,446 vidas
  • Bolsas de aire frontales: 805 vidas
  • Bolsas de aire laterales: 644 vidas
  • Estructura y protectores laterales: 366 vidas

La iniciativa desarrollada por el BID busca que se adopte una homologación en los vehículos y componentes a partir de los lineamientos establecidos por la Organización de las Naciones Unidas, en sintonía con los objetivos establecidos en el Plan Mundial para el Decenio de Acción para la Seguridad Vial, establecido en el año 2010, para reducir el número de fatalidades viales. 

Estimación de vidas salvadas anualmente en México y ALC por sistema de seguridad vehicular. Fuente: BPR-BID
Estimación de vidas salvadas anualmente en México y ALC por sistema de seguridad vehicular. Fuente: BPR-BID

Impacto económico potencial

Otra de las áreas de interés contempladas en el estudio es el impacto que puede traer la implementación de estas prácticas estandarizadas a las economías de América Latina, específicamente en México, Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador y Uruguay.

El estudio precisa que los efectos económicos varían en cada país, dependiendo de las características de sus mercados. Se calcula que se vería un crecimiento económico regional de casi un punto del PIB regional (0.79 por ciento).

Argentina y Brasil serían los dos países con el mayor beneficio en sus economías, con un crecimiento de sus PIB de hasta 1.04 y 1.02% respectivamente. Ambos países podrían alcanzar una expansión de hasta 1.9% por estar entre los principales productores de vehículos de la región.    

El caso de México es particular. Las estimaciones de crecimiento tienen un rango de 0.4% en su menor piso hasta 1.2% en su punto más alto. Aunque México es uno de los países de mayor producción automotriz, su interacción con otros miembros de la región es menor, ya que gran parte de sus exportaciones automotrices se realiza hacia otras partes del mundo.

El BID calcula que la tasa de empleo en México aumentará en 1.05% y sería el país con mayor impacto en este indicador. Colombia, Ecuador y Uruguay tendrían un potencial de crecimiento promedio de 0.63, 0.61, 0.59%, respectivamente, aunque en su mejor escenario podrían tener un crecimiento de hasta 1.6, 1.3 y 1.7 por ciento.  

Entre las conclusiones generadas por el estudio es que la homologación de estándares internacionales a nivel regional crea una oportunidad para desarrollar políticas industriales conjuntas entre los gobiernos y la iniciativa privada para desarrollar un sector de abastecimiento de autopartes de clase mundial. 

El BID considera que el desarrollo de este tipo de políticas debe pensarse desde una perspectiva regional, que aunque supone muchos desafíos en la actualización de las tecnologías, “las oportunidades de desarrollo para las economías regionales hacen que merezca la pena realizar el esfuerzo necesario para conseguirlo”. 

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kg