General Electric (GE) anunció el lunes 21 de septiembre que renunció a participar en la construcción de centrales eléctricas de carbón para centrarse en la producción de otros tipos de energías, menos contaminantes y más rentables.

Esta decisión podría involucrar la transformación o el cierre de plantas afectando a ciertos trabajos, advirtió el grupo en un comunicado de prensa en el que destacó que continuará brindando sus servicios a las centrales eléctricas de carbón existentes.

Pero el conglomerado industrial estadounidense ahora quiere centrarse en turbinas de gas para centrales térmicas o turbinas de vapor para centrales nucleares, así como en energías renovables.

"A medida que GE continúa transformándose, nos estamos enfocando en negocio de generación de energía que ofrecen un modelo comercial atractivo y perspectivas de crecimiento", dijo Russell Stokes, director de la división de energía de la gigante industrial, en el comunicado.

A pesar del apoyo mostrado por el presidente Donald Trump al carbón, esta forma de energía es cada vez menos competitiva frente a alternativas como el gas o la energía eólica.

En Estados Unidos, el consumo de carbón está en su menor nivel en 40 años, según la Agencia Estadounidense de Información Energética y los cierres de minas están en aumento.

La iniciativa de GE fue bien recibida por la Asociación Estadounidense de Protección del Medioambiente (NRDC, por sus siglas en inglés).

"Las comunidades y los activistas han estado pidiendo a GE que se retire del carbón durante años", dijo la organización en un tuit. "Este es un paso importante y muy esperado hacia la protección de la salud de las poblaciones y el medioambiente", agregó.

kg