Representantes de la Secretaría de Economía, de la industria azucarera mexicana y del Departamento de Comercio de Estados Unidos suscribieron este lunes los acuerdos de suspensión que se alcanzaron el pasado 6 de junio.

Los acuerdos de suspensión implican, como su nombre lo indica, el detenimiento de la imposición de cuotas compensatorias por dumping y subsidios contra las importaciones estadounidenses de azúcar originario de México, al alcanzarse un convenio bilateral relacionado con el caso, el cual entró en vigor desde el 2014.

Con la renovación de estos acuerdos, México pactó en reducir de 53 a 30% la proporción de azúcar refinado del total de sus exportaciones de ese producto a Estados Unidos. También accedió a disminuir la calidad de las exportaciones de azúcar de México de 99.5 a 99.2% de polaridad o grado de pureza de refinación. Con el convenio, se aumenta el precio al cual el azúcar en bruto debe ser vendido en la planta respectiva en México de 22.25 a 23 centavos por libra. Para el azúcar refinado, el precio en el molino debe aumentar de 26 a 28 centavos por libra.

México aceptó todas estas modificaciones a condición de que se le otorgue el derecho de preferencia para suministrar el 100% de cualquier necesidad adicional para el azúcar identificado por el Departamento de Agricultura después del 1 de abril de cada año.

La necesidad adicional se define como la demanda de azúcar en exceso respecto a la demanda que el Departamento de Agricultura había previsto para ese año de la cosecha. Esa misma dependencia especificará si este volumen corresponderá a azúcar crudo o refinado, sin tener en cuenta la división 70/30.

Los acuerdos alcanzados mantienen los mismos volúmenes de azúcar mexicano a Estados Unidos que tenía de manera regular anteriormente. Asimismo, impiden la imposición de cuotas compensatorias en contra del azúcar procedente de México que oscilan entre 40.48 y 42.14% por la investigación de dumping y 5.78 a 43.93% por la de subsidios.

De ese modo, la suscripción de estos acuerdos modifica los términos de los suscritos en diciembre del 2014, y por lo tanto deja sin efectos las revisiones administrativas previamente iniciadas por los peticionarios. La firma de estos acuerdos confirma la voluntad de México y EU para trabajar de manera constructiva para alcanzar acuerdos en beneficio de ambos países , comentó la Secretaría de Economía.

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