Los constructores italo-estadounidenses Fiat Chrysler y francés PSA avanzaban a grandes pasos hacia su fusión, una operación de 50,000 millones de dólares para unir sus fuerzas en un contexto de dificultades para el sector.

Según una fuente cercana al caso, el consejo de administración de PSA dio su aval el miércoles por la noche a una alianza con Fiat-Chrysler (FCA), etapa en la formación de un nuevo gigante del automóvil.

Este acuerdo, que debería también ser validado por el consejo de administración del FCA, prevé que la dirigencia estará compuesta por 11 miembros, seis para el grupo francés y cinco por el italo-estadounidense, según la misma fuente.

Sería el cuarto grupo mundial del sector. Ambos grupos dan trabajo juntos a 400,000 personas en todo el mundo.

La misma fuente indicó que las empresas podrían anunciar rápidamente que se encuentran ya en negociaciones exclusivas, e inclusive confirmar la transacción desde el jueves.

La dirección de PSA convocó a los representantes de las organizaciones sindicales al comité de enlace del grupo hoy, indicó el sindicato francés CFDT en un comunicado.

Los mercados recibieron con optimismo el anuncio, pues PSA ganó 4.5% en la Bolsa de París y Fiat Chrysler Automobiles (FCA) subió 9% en Milán.

Las negociaciones llegan pocos meses después del fracaso de la fusión de Fiat Chrysler y Renault, líder francés del automóvil.

En dos comunicados distintos, tanto Fiat Chrysler como PSA se habían limitado a confirmar las “negociaciones en curso” para crear “uno de los principales grupos automovilísticos mundiales”.

Una fuente cercana a las negociaciones indicó a la AFP que se trataría de una fusión entre iguales, aunque habría otras opciones sobre la mesa.

El presidente de PSA, Carlos Tavares, se convertiría en director general del nuevo grupo, cuyo consejo de administración estaría presidido por el director de Fiat Chrysler (FCA), John Elkann, heredero de la dinastía Agnelli.

El valor en bolsa de la entidad fusionada se estima en unos 50,000 millones de dólares (unos 45,000 millones de euros).

Sinergias, a la vista

La fusión permitiría tener el tamaño necesario para enfrentarse a los gigantes del automóvil. El nuevo grupo sería el cuarto mundial en número de vehículos vendidos, por detrás de Volkswagen, de la alianza Renault-Nissan-Mitsubishi y de Toyota.

PSA vendió 3.9 millones de coches el año pasado y facturó 74,000 millones de euros. FCA vendió por su parte 4.8 millones de vehículos y facturó 110,000 millones de euros.

Juntos comercializan las marcas Alfa Romeo, Chrysler, Citroën, Dodge, DS, Jeep, Lancia, Maserati, Opel, Peugeot y Vauxhall.

“Es un giro notable para PSA, que en el 2012 estuvo a punto de morir”, indica Michael Hewson, un analista de CMC.

En esa época, el fabricante logró evitar la quiebra gracias a la entrada en el capital del Estado francés y del chino Dongfeng junto a la familia Peugeot, accionista de referencia.

La fusión permitiría al grupo francés volver al mercado estadounidense, donde FCA, a través de sus marcas Jeep y Dodge RAM, tiene una cuota de mercado importante. Sin embargo, el camino a la fusión no será fácil, sobre todo por la presencia del Estado francés en el accionariado de PSA, un “camarada molesto”, en palabras del analista Hewson.

El Estado francés está presente en el capital de PSA a través del banco público de inversiones Bpifrance, propietario de cerca de 12 por ciento.