En el penúltimo reporte semestral que presentó Petróleos Mexicanos (Pemex) en esta administración obtuvo un rendimiento neto positivo de 120,715 millones de pesos con lo que hiló su tercer trimestre con saldo a favor. Esta ganancia contrastó con la pérdida neta de 145,479 millones de pesos que reportó en la primera mitad del 2016.

Estos resultados fueron considerados como una cifra histórica no obtenida desde hace 14 años en que Pemex empezó a reportar a la Bolsa, según la dirección de Finanzas de Pemex.

Los resultados fueron consecuencia del incremento y estabilización del precio del crudo, que mejoró en poco más de seis dólares en un año; además, influyó la apreciación del peso frente al dólar, que en el promedio de la primera mitad del 2017 se cotizó en un peso por debajo del año anterior, junto con el reconocimiento de costos logísticos y liberación de precios de ventas de primera mano para la venta de gasolina.

Por otra parte, se rompió en julio el piso de producción petrolera de 2 millones de barriles diarios, con una extracción de 1.945 barriles por día. En la primera mitad del año, la producción de gas natural se redujo en 27% en un año, ubicándose en 4,351 millones de pies cúbicos diarios, el volumen más bajo de los últimos 20 años.

Según la dirección de Pemex Exploración y Producción, la fuerte caída en la producción gasífera va en línea con la declinación petrolera en lo que respecta al gas asociado, particularmente en la Sonda de Campeche, aunque también se extrajo 12% menos gas no asociado en la Cuenca de Burgos y provincias como Abkatún Pol Chuc, Bellota Jujo, el Litoral de Tabasco y Macuspana.

La extracción de gas está directamente relacionada con la rentabilidad de este hidrocarburo, cuyo precio de referencia en el mercado del sur estadounidense estuvo por debajo de los 3 dólares por millón de unidad térmica británica (BTU).

TRANSFORMACIÓN EN SU MOMENTO MÁS BAJO

El otro rubro operativo en que Pemex llegó a su peor momento en los últimos 30 años fue el proceso de petróleo crudo, que en las refinerías de Petróleos Mexicanos (Pemex) disminuyó en más de 11% en un año, llegando a 926,500 barriles por día en promedio durante el primer semestre del 2017, mientras que la elaboración de combustibles cayó en más de 13% y por primera vez en un periodo similar desde 1993 se ubicó por debajo del millón de barriles diarios, en 941,000 barriles de petrolíferos.

Pemex Transformación Industrial (TRI) atribuyó estas caídas al paro total de la refinería de Salina Cruz, que el año pasado aportó el 25% de todos los combustibles elaborados por la estatal, siendo así el mayor de sus seis centros refinadores.

A mediados de junio, una inundación provocó un incendio que daño principalmente la infraestructura de traslado al interior de este centro en Oaxaca. Con ello, se adelantó un mantenimiento total y la refinería volverá a arrancar operaciones el 30 de julio, junto con un equipo catalítico en Minatitlán, que según Martínez, también contribuyó a estas caídas.

El margen variable de refinación cayó de 5.38 a 2.33 dólares por barril en un año, por las condiciones en que se encuentran los activos de la estatal y el entorno de precios internacionales. El director general de Pemex TRI, Carlos Murrieta Cummings, explicó a El Economista que las bajas en la elaboración de combustibles obedecen también a que la subsidiaria es ahora una empresa productiva con la atribución de incrementar la rentabilidad de sus actividades y no de producir mayores volúmenes.

Otros rubros de transformación industrial también fueron a la baja, como la transformación de gas seco en las plantas, que cayó más de 10% y la de líquidos que fue menor en más de 2 por ciento.

Por tanto, la producción de petroquímicos se ubicó en su peor nivel histórico con un volumen acumulado de 1,573 millones de toneladas, que representa una caída de 28% en contraste con el primer semestre del 2016.

CFE, SIGUE EN NÚMEROS NEGROS A PESAR DE BAJAR TARIFAS

La Comisión Federal de Electricidad (CFE) siguió reportando ganancias en el penúltimo año del presidente Enrique Peña Nieto, luego de iniciar en números rojos la administración. Pero en el primer semestre del 2017 las utilidades de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) cayeron 91% en un año ubicándose en 9,216 millones de pesos luego de que la estatal registró incrementos en sus costos de operación, en los pagos del pasivo laboral y en los gastos financieros por concepto de deuda, además de que se depreciaron sus activos.

Además, sus ingresos por ventas de energía cayeron 38% entre el cierre de la primera mitad del 2016 y el mismo periodo de este año, ante lo cual la empresa argumentó que particularmente en el segundo trimestre de 2017 los costos de explotación tuvieron un incremento de 62% respecto al mismo periodo del año anterior. Esto se debió principalmente al aumento en los precios de los combustibles utilizados para generar energía eléctrica, que dependen de los mercados internacionales, aseguró.

En tanto, los costos de operación, que incluye la compra de energéticos y otros combustibles para generación, remuneraciones, mantenimiento, materiales y servicios generales, impuestos y derechos y costos de participación en el mercado eléctrico mayorista, se incrementaron 56%, ubicándose en 168,539 millones de pesos en los primeros seis meses del año.

La CFE informó que en septiembre de 2017 se redujeron las tarifas eléctricas en comparación con agosto de 2017. Así, las tarifas para el sector industrial disminuyeron entre 1.7 y 1.3%, para el sector comercial la disminución será de entre 1.3 y 0.9% y para el sector doméstico de alto consumo (tarifa DAC) la disminución será de 0.9 por ciento.

Con estas reducciones, sumaron ya seis meses consecutivos en los que disminuyen las tarifas para los clientes de la CFE.

Por otra parte, las tarifas vigentes para los clientes domésticos de bajo consumo se mantuvieron sin aumentos en septiembre de 2017 respecto a las registradas en agosto de 2017. De esta forma, las tarifas domésticas de bajo consumo registran ya 33 meses consecutivos sin incrementos.

Cerca del 99% de los hogares en México se encuentran en esta tarifa, lo que equivale a cerca de 36.5 millones de clientes de la CFE.

Esta tarifa subía 4% cada año, desde 2006 y hasta 2014. Estas tarifas bajaron 2% en el 2015, y otro 2% en 2016. Así, las tarifas domésticas de bajo consumo suman reducciones en términos reales por alrededor del 12.1%, respecto a diciembre de 2014.

COMPETENCIA DE PRIVADOS

En lo que respecta a la competencia, ya hay 100 compañías de 18 países que ya cuentan con contratos para el desarrollo de proyectos de hidrocarburos y electricidad en México. La inversión estimada asciende a 219,000 millones de dólares, pero además, hay otros 80,000 millones de dólares en inversiones comprometidas en materia de exploración y extracción de hidrocarburos por las dos rondas petroleras, más los proyectos de transporte, almacenamiento, distribución y expendio de gas natural y petrolíferos, y las dos subastas de largo plazo de electricidad, la nueva generación, distribución y transmisión de energía eléctrica.

En el último año concluyó la licitación más importante hasta ahora en materia petrolera: la Ronda 1.4 en que se otorgaron 10 contratos de licencia en aguas profundas, además de una asociación entre la australiana BHP Billiton y Pemex. También se adjudicaron 10 de 15 contratos de producción compartida en aguas someras, además de 17 de 20 contratos de licencia disponibles en tierra.

Finalmente, en las dos subastas para adquisición de energía, potencia para las horas pico y certificados de energía limpia (CEL) con contratos a precio fijo de 15 y 20 años, la CFE logró que se comprometiera la construcción o repotenciación de 52 plantas de generación, principalmente fotovoltaica, en 16 estados de la república, con inversiones por 6,600 millones de dólares para los próximos tres años.

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