Una pequeña empresa suiza, que dice producir el primer cigarrillo de cannabis legal en el mundo, registra un éxito inmediato. El producto, lanzado hace sólo seis semanas, tiene una demanda tan grande que ya se planea la ampliación del negocio.

"Comenzamos operando con viejas máquinas para tabaco, pero ya hicimos la compra de equipamiento nuevo que llega en octubre o noviembre y con el que podremos producir hasta diez veces más", dijo al diario brasileño Valor Económico el presidente de la compañía, Roger Koch.

La legislación europea sigue al derecho internacional que se cierra al consumo de drogas narcóticas, aunque cada uno de los países puedan escoger si deben o no sancionar su uso. La despenalización significa que el uso o la posesión de cannabis no es una ofensa criminal, pero la producción y la comercialización continúan prohibidas, como en Holanda.

La marihuana es compuesta sobre todo por dos tipos de cannabinoides: el tetrahidrocanabinol (THC), responsable por los efectos psicoativos y neurotóxicos, y el canabidiol (CBD), que tendría propiedades terapéuticas y efectos protectores contra los daños del THC.

En Suiza, productos con menos de 1% de THC no son ilegales. Y fue en la evolución del consumo del canabidiol (CBD) con efectos relajantes, que Koch, un exprofesor, comenzó producir en una pequeña fábrica en el poblado de Steinach, cerca de Zúrich.

Su cigarrillo Heimat (patria, en alemán) se asemeja a cualquier otro. La diferencia es, claro está, en el olor de la marihuana. El producto está compuesto de una mezcla de tabaco 100% suizo y de canabidiol (CBD) local o importado de Estados Unidos y Canadá.

Un paquete de 20 cigarrillos contiene 4 gramos de canabidiol (CBD), o 0.2 gramo por cigarrillo. El precio del paquete es de 20 dólares, lo que está lejos de desanimar al consumidor. La venta sólo es autorizada para mayores de 18 años.

La red de supermercados suiza Coop comenzó a vender el cigarrillo, al lado de otros productos de cannabis como té, cerveza y aceites. Su stock se agotó en pocos días.

Koch cuenta que produce 12,000 paquetes por semana, pero la demanda es cuatro a cinco veces superior desde los primeros días. El margen de ganancia es ligeramente mayor que la del cigarrillo común, según él, pero evita mencionar cifras.

"Más de 50% del precio es impuesto y la cannabis también es cara y nos sobra poco", dice. La empresa tiene 14 operarios, y cuatro de ellos fueron recientemente contratados.

"No tengo conocimiento de algún competidor en Europa", dice. "Hay cigarrillos de cannabis en algunos lugares de Estados Unidos, pero son de la cannabis natural, y no tiene nada qué ver con la nuestra".

Hijo de un expolítico del Partido Demócrata Cristiano en Suaiza (PDC), de la derecha tradicional, Koch es padre de cinco niños. Y aprecia particularmente su rutina actual, pues puede fumar y trabajar a la vez.

Dice que el éxito ha sido tan grande que ya ha recibido mails de gente de Wall Street, en Nueva York, buscando información sobre el potencial del negocio; no obstante, no cree que un inversionista aparezca pronto. CNN visitó su fábrica hace poco.

Koch cree que su cigarrillo seguirá teniendo éxito mientras los grandes productores tradicionales de tabaco no entren en ese nicho. Philip Morris y Japan Tobacco ya dijeron que por el momento no están interesadas en lanzar productos conteniendo cannabis legal.

El éxito del cigarrillo de Koch no tiene a todo el mundo feliz. La prensa suiza publica que la Fundación para un Mundo Libre de Drogas, institución dirigida por un político de la derecha dura, alega que no existe aún un estudio exhaustivo sobre los efectos de la cannabis del tipo CBD. Otros señalan que el producto de Koch contiene además nicotina, una substancia que provoca fuerte dependencia.

En todo caso, el paquete del Heimat trae, como en los cigarrillos tradicionales, la advertencia en letras grandes: "Fumar mata".