Después de una década de la discusión sobre el marco regulatorio en México para siembras transgénicas, se hizo una aportación que ha servido de modelo a otras naciones que están entrando a este proceso en la producción de granos genéticamente modificados.

Especialistas refieren que nuestro país ahora tiene las bases para convertirse en un parámetro internacional en el uso y aprovechamiento responsable de la biotecnología moderna.

En tres pilares, las autoridades fortalecieron el monitoreo, supervisión y autorización de los permisos de este tipo de siembras, con lo que México tiene el entramado institucional más completo del mundo en supervisión y vigilancia que involucra a la Sagarpa, Semarnat y Salud , indicó Ariel Álvarez, comisionado de la Comisión Intersecretarial de los Organismos Genéticamente Modificados (Cibiogem).

El marco de regulación de transgénico es modelo de otros países como es el caso de Colombia, Chile o Perú, que apenas están entrando en este proceso, e incluso de quienes ya tienen un camino recorrido en el uso de OGM como Argentina y Brasil.

Los productores comerciales nacionales, que representan 20% del total que hay en el país y producen más de 70% de los alimentos, consideran que ésta es la oportunidad para aprovechar la conformación institucional e impulsar la entrada de lleno de nuestro país en la agricultura basada en la biotecnología.

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